10 propuestas para el siglo XXI
1. Sostenemos que existen excesivos impuestos, controles, requisitos, licencias y en general presión coercitiva sobre los emprendedores, empresarios, profesionales liberales y autónomos. Sostenemos que la progresividad impositiva no se ha desvelado como un instrumento justo y adecuado para crear riqueza. Por ello proponemos que todo impuesto, cotización obligatoria, tasa o licencia que penalice la actividad económica empresarial sea abolido. Por ello proponemos un impuesto de la renta proporcional y reducida, de forma que quien más crezca, quien resulte más productivo, no tenga que pagar más que proporcionalmente por su actividad.
2. Denunciamos que el actual sistema electoral de listas cerradas, la financiación pública de los partidos políticos, sindicatos, patronales, asociaciones empresariales colegios profesionales y el control político sobre las cajas de ahorro reduce el sistema democrático a una pantomima gremial y partitocrática.
3. Consideramos el Estado de Derecho como encarnación jurídica de la libertad y la justicia, asegurador de la igualdad y la independencia individual. Por eso, es imprescindible terminar con el actual sistema de cuotas de partidos para la elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Constitucional (TC); así como abolir e ilegalizar cualquier clase de discriminación ya sea positiva y /o negativa.
4. Defendemos la individualización de los sistemas de previsión social (pensiones de jubilación, desempleo, etc.) así como la progresiva retirada del Estado de la gestión sanitaria y educativa. Mediante un nuevo sistema de gestión personal y responsable, basado en la capitalización privada del interesado con la garantía de una aportación estatal directa en los casos en que un ciudadano no pueda transitoria o definitivamente cotizar (se subvenciona, cuando es imprescindible, a la persona individual que lo necesita y no al conjunto de la sociedad).
5. Exigimos la desregularización de cualquier clase de matrimonio o relación interpersonal. Convirtiéndose estos, en acuerdos privados sin intervención pública en los que las partes decidan libremente.
6. Abogamos por una naturaleza humana inseparable de su dignidad, libertad y raciocinio: bajo el amparo de los cuales, defendemos la libertad individual respecto a la propia muerte, el derecho de la mujer a decidir libremente la interrupción voluntaria del embarazo y la libertad de investigación científica.
7. Consideramos que el camino de la prohibición-represión en la política de lucha contra la drogadicción solo beneficia a las mafias del narcotráfico a gran escala. La legalización de la marihuana debería servir como pauta de estudio para un giro en la política seguida hasta ahora en esta materia.
8. Mayoría de edad a los 16 años. Esta es la edad contemplada para el acceso de los jóvenes al mercado laboral, por lo cual debe entenderse que si un joven de 16 años está capacitado para incorporarse al mercado laboral, también lo está para ejercer todos los derechos inherentes a la mayoría de edad (auto tutela, derecho al voto, obtención del permiso de conducir, etc.).
9. Reconocemos la autonomía de lo político respecto a lo religioso, entendiendo la libertad de conciencia como una dimensión vital de la persona ajena a cualquier imposición. Por ello, sostenemos, como principio de la acción política, la distinción fundamental entre la moral y la ley.
10. Reconocemos al individuo como máximo valedor frente a cualquier otro tipo de constructo histórico, cultural o nacional. Por ello, proponemos una apertura progresiva de toda frontera o barrera que impida la libre circulación de bienes, servicios, capitales o personas.























