Albert Boadella: «Soy una vieja mosca cojonera»
El Partido Radical no es tanto un partido como una idea, un estilo o, dicho con malas palabras, una mosca cojonera que sobrevive a todas las coces.
Reseña de Prensa/ abc
-Ha venido usted a El Escorial «a contar al extranjero las miserias de Cataluña». Le van a nombrar traidor a la patria. Si Felipe II levantara la cabeza…
-De lo que se trata es de contraponer la realidad de los hechos, que es lo que el nacionalismo rechaza, con la virtualidad y muchas veces con el engaño con el cual el nacionalismo juega.
-¿Se siente usted traicionado por el nacionalismo después de compartir esa ideología durante el franquismo?
-Bueno, militante nacionalista, no; más que nada yo fui alguien que como tanta gente de mi generación -durante las épocas oscuras de la dictadura- trataba de luchar por el reconocimiento de, en fin, una lengua, lo que se dice una cultura… y esas cosas. Tengo mis dudas de si vistos los resultados tenía que hacerlo [risas]. Muchas veces me lo replanteo.
-¿Sigue creyendo que «los nacionalistas catalanes son unos estafadores especializados en falsificaciones sentimentales»? Así no hacemos carrera, «molt venerable» don Albert…
-Son gente que practica la política de los sentimientos constantemente. Y eso es algo que debería ser ilegal. Es decir, no se puede apelar constantemente a los sentimientos de los ciudadanos. Los sentimientos pueden ser muy legítimos, pero ese no es terreno de la política. Pertenece a otras cuestiones: religiosas, sentimentales, pero no al terreno de la política. La política es un instrumento para acercar la felicidad material al ciudadano. De lo espiritual ya nos ocuparemos cada uno personalmente.
-¿El «honorable» Pujol le ha defraudado?
-Pujol no me ha defraudado en absoluto, porque desde el primer día ya lo tenía calado.
-¿Cómo caló al «molt venerable»?
-[Amago de carcajada]. Porque lo había conocido un poco antes de que fuera presidente de la Generalitat y cuando lo vi como presidente de la Generalitat ya me puse las manos en la cabeza. Pero si tenemos que hablar de quién me ha defraudado más le doy otro nombre…
-Adelante…
-…Sin duda Pasqual Maragall: yo pensaba que era más sensato, simplemente sensato.
-¿Alguna vez atisbó la sombra de Pujol entre los espectadores de sus obras?
-Si hubiera sido espectador de nuestras obras, no habría hecho la carrera política que hizo. Hubiera sido otro género de persona. Habría significado otra forma de entender la vida, la política, Cataluña, los acontecimientos… Hice una obra precisamente para que Pujol no viniera a verla.
-¿No pensó en darle trabajo como actor al president?
-Precisamente, yo le escribí una carta para invitarle a que lo fuera. Yo creo que él como actor sí que es formidable. Si yo hubiera contado en mi compañía con un actor como Pujol nos habríamos forrado. Porque es un personaje muy divertido. La verdad es que ha sido muy pesado para mí aguantarlo, pero sin duda alguna me ha hecho reír muchísimo en sus apariciones públicas.
-¿Por qué dice que la selección de Cataluña es campeona olímpica en el escondite inglés? Seguimos sin hacer carrera…
-Porque se ha practicado lo que yo llamo la técnica del bombero pirómano. Es decir, cada vez que existía, se iba alimentando el fuego del nacionalismo, del antiespañolismo, etc… y cuando desde el resto de España se daba la voz de alerta, rápidamente se colocaban el disfraz de bombero y todos ahí apagando. Entonces esa técnica se ha practicado para conseguir lo que se ha conseguido, ¿no? Es decir, unas generaciones que odian a España. Eso sí que me parece muy alarmante, muy lamentable.
-Prometió bailar sardana si le advierten que Cataluña tendría un Estatuto que la identificara como nación. ¿Bailaría ahora sardana por el Estatuto para descerebrarlo?
-Preferiría bailar una samba que una sardana. La sardana la bailaba bien, pero he hecho todos los esfuerzos para olvidarla.
-¿En qué labora?
-Estoy trabajando en una obra de muy pequeño formato, mientras funciona también el Quijote, con dos actores de la compañía. Lo que se llamaba antes una «antigua controversia»: algo entre un toro y un torero. Muy interesante y muy actual: la defensa de los animales… y toda esta invasión de puritanismo que azota España.
-Por la marejada catalana…
-El puritanismo, desgraciadamente, no respeta fronteras. Yo creo que hay una ola de puritanismo en España, en todo, incluso en la conducción. La gente tiene un miedo a la muerte espectacular.
-Ahora, Boadella, ¿qué es? ¿Un estado de ánimo? ¿un poeta del gol? ¿un juglar coñón…?
-[Muy serio, en serio] Soy una vieja mosca cojonera.
ANTONIO ASTORGA























