Como tú quieras.
La obsesión de los partidos tradicionales por someter todos los aspectos de la vida al control político supone una de los mayores ataques contra la libertad. Un ejemplo reciente los tuvimos hace poco, cuando la ministra de sanidad utilizó la coacción estatal para tratar de retirar una campaña publicitaria de Burger King. El motivo era absurdo, la señora Salgado presuponía la incapacidad de los ciudadanos para decidir sobre su dieta, y pretendía un intervención paternalista de la administración.
La cadena de restaurantes no cedió ante el chantaje político, desatando la furia de los tiranos.
EL PSOE ha tomado nota, y utilizará todos los medios en su poder para perjudicar a la empresa rebelde. La secretaría federal de Igualdad de este partido ya ha arremetido contra Burger King, criticando la “imagen carvernícola del hombre” que refleja su spot. Las críticas son legítimas y no suponen un ataque a la libertad de expresión. Pero detrás de este tipo de declaraciones está la amenaza de la intervención política. Es evidente que este tipo de presiones no tienen nada que ver con la defensa de los derechos de la mujer. Responden simplemente a una actitud mafiosa y utilizan de forma vergonzosa los ideales que defienden profesionalmente.
Animamos a BURGUER KING a no dejarse intimidar. Ya no se trata de un problema de estrategia empresarial, sino de compromiso con la libertad. Sus consumidores no se merecen una traición.
























Diciembre 3rd, 2006 at 19:39
Un buen artículo sobre esto
Las Hamburguesas XXL y el Nanny State
Entre Elena Salgado y Mary Poppins, sólo hay un paso.