El liberalismo socialista
Reseña de prensa/ laverdad.es
El asesor de ZP, Miguel Sebastián, sostiene que el PSOE representa mejor que el PP (que manía con el PP, con Aznar, con la guerra de Irak, con el Prestigie, con el GAL, con Filesa, con el BOE, Sacyr y BBVA, Unión Fenosa, Gas Natural-Endesa….) los valores del liberalismo. Que el PSOE representa una visión liberal de la sociedad y de la economía. Dime algo Tocqueville, dime algo Hayek, dime algo Vargas Llosa, dime algo Rodríguez Braun… por favor, que me he quedado sin aliento. En La verdad de Aquiles, Alfonso Reyes dice: «Mas si preguntas lo que yo aborrezco, en una sola frase te ofrezco lo que recogí en los labios del Pelida: ‘Pensar y hablar dos cosas diferentes’». Mira, Sebastián, preocúpate de la economía, que la productividad por hora en EE UU (esos chicos malos) supera en 25 puntos a la de España; del déficit exterior y olvídate del liberalismo, sobre todo gobernando con la izquierda más radical y con los nacionalistas.
Todos somos liberales (hasta en Orihuela hay un grupo que se dicen de centro liberal, y no son ni de centro ni liberales; ¿Ezcurra, cuánto camino te queda por recorrer!) La palabra de moda en buena parte del mundo es liberal, o su pariente pobre, neoliberal. Como dice Vargas Llosa, pasa con el liberalismo lo mismo que en los sesenta con las palabras socialista y social, a los que todos se arrimaban, pues, lejos de ellas, se sentían dinosaurios ideológicos. El resultado fue que, como todos eran socialistas o, por lo menos, sociales -socialdemócratas, socialcristianos, social progresistas-, aquellas palabras se cargaron de imprecisión. Hoy se llama liberal hasta la política de China, y, como dice Sebastián, al PSOE de ZP. Todos somos liberales, pues. Lo que equivale a que nadie es liberal. La libre elección, dice Vargas Llosa, está en la raíz del pensamiento liberal como manifestación de su liberalismo, de su cerrado rechazo del colectivismo, de la defensa que hace, frente a la pretensión ideológica de convertir a lo social en una instancia moral o política superior a la de los hombres y mujeres particulares, del individuo singular y de su soberanía -ese espacio autónomo para decidir sus actos y creencias- contra los abusos que pueda sufrir de parte de otros individuos o del Estado, monstruo abstracto al que el liberalismo identificó de manera premonitoria, desde el siglo XVIII, como el gran enemigo potencial de la libertad humana, al que era imperioso limitar para que no se convirtiera en un Moloch devorador de las energías del ciudadano. Indicaba Margaret Thatcher que la sociedad no existe; existen hombres y mujeres individuales y existen también familias.
En opinión de Sebastián, el liberalismo, en un sentido más moderno (debe ser la mala interpretación del libro de Pettit), enlaza con el republicanismo (cari amici, ¿la habéis tomado con la rex publica, con la república?): no sólo es el poder y derechos de los ciudadanos, sino también de la sociedad, que ejerce un control democrático de España. Pero amigo, ¿España es una monarquía o una república? Y el remate final es cuando Sebastián asegura que Montilla era el ministro de Industria más liberal que había existido. Verdaderamente, las cabezas no andan bien. Hayek, perdona, he interpretado mal tus libros, no me he enterado de nada. Vuelve, Hayek, estoy echo un lío. Uno de Orihuela, esa bendita tierra, te diría: pero eto que é.
El liberalismo es una forma dogmática de pensamiento y la filosofía liberal es pluralista y cambiante, un sistema flexible que se perfecciona al compás de lo descubierto y lo vivido. Liberalismo quiere decir capitalismo y mercado y nada más; en verdad, quiere decir conciencia de la interdependencia entre política y economía, en el sentido de que no puede haber libertad política sin libertad económica. Hayek se ha referido a la trinidad inseparable de la civilización: la legalidad, la libertad, la propiedad. Esos son los tres pilares que sostienen la filosofía liberal. La opción liberal es moderada en sus métodos y radical en sus metas. Como la propuesta liberal está en contra el colectivismo y el estatismo, se le tilda de derechista. La opción liberal no es conservadora. Como decía Revel, a lo largo de decenios y tal vez siglos, por el estatismo, el dirigismo, el socialismo y el corporativismo, los liberales son reformadores y renovadores de los hábitos establecidos y las ideas recibidas y deberían ser llamados revolucionarios. El liberalismo se halla tan lejos del intervencionismo de marchamo progresista como del conservadurismo. El primero reprocha al liberalismo clásico ser una filosofía política conservadora en cuanto se opone a una filosofía de la historia que considera al Estado como el realizador de la idea de progreso; el segundo reprocha al liberalismo, especialmente, sus posiciones individualistas y antiestatalistas, el haber fomentado el proceso de decadencia y disolución de la comunidad política llamado Estado.
Lo que distingue al liberalismo de la tradición intelectual que se denomina republicanismo es su convicción de que el mejor régimen político no es el producto originado en un proceso comunitario de educación en la virtud, sino el resultado de un aumento de las posibilidades de opción individuales.
En los cursos de verano de El Escorial, Jurgen B. Donges calificó la política del Gobierno no sólo de intervencionista, sino también de miope, pues cree que se están anteponiendo los intereses políticos al libre intercambio de capitales.
AGUSTÍN VILLANUEVA
























Agosto 3rd, 2006 at 18:03
Estoy unpoco cansado del liberalismo de Sebastián, que es el de Robespierre. Quien ha hecho una fortuna a la sombra de la información privilegiada sobre la OPA de Gas Natural -¿hello, Miguel, Intermoney?- y luego da lecciones de liberalismo merece ser expulsado a gorrazos. Por favor, que alguien le encuentre un nuevo novio a Miguel Sebatián -como es tan liberal, no creo que le importe el outing- y que los case ARG ya. Así le dedicará menos tiempo a la elucubración y más a las cotidianas de la vida, que es lo que a todo socialdemócrata le gusta. Como os gusta a los de juventudes sacarnos de quicio. Por vuestra culpa me acabo de llevar un berrinche tremendo.
Agosto 4th, 2006 at 13:27
[...] Leo un comentario en la web de Juventudes Liberales (algo gordo y sorprendente están tramando, creo, para la reentré) en el que Pandemonio se dice cansado del liberalismo de Sebastián. Yo, en cambio, estoy un poco cansado del liberalismo a lo Haider que se estila en demasía por ciertos ambientes liberales, mucho menos liberales, y desde luego más ridículos, que el liberalismo de Sebastián. El chiste homófobo de Cesar Vidal, por cierto, no ha tenido mucha repercusión en la red, me dice BR, pero algunos amigos de Libertad Digital y del segundo Jiménez Losantos -el que apoyaba la “Operación Roca/Garrigues”- (el primero era el que apoyaba el comunismo genocida chino y el tercero (hoy) el que apoya a Rouco) ya hablan con naturalidad del “nacional-liberalismo” con tics fascistoides de algunas (algunas!) voces de la COPE y de ciertos (ciertos!) liberales de la red. Menos mal que Espe no se parece nada (pero nada de nada) a los haiderianos españoles como bien sabe, ahora, JSM. Ahí vendrá, pronto, y por eso precisamente, la gran evasión al partido del Haider español. La traición de la progre Espe será la excusa. Al tiempo. Están en su derecho y les puede salir bien. [...]
Agosto 6th, 2006 at 14:24
Haider ha llamado genocida a Bush, es enemigo declarado de la globalización, detesta la pluralidad cultural y racial de EEUU y es amigo del nacionalismo panárabe
No voy a defender a Losantos, Vidal y Libertad Digital, pero están ellos en esa onda? Eso de nacional-liberalismo va también por Sala i Martin? Por cierto, en qué consisten los “tics fascistoides”? Estoy harto de oir esa palabra sin más argumentos. Saludos.
Agosto 7th, 2006 at 1:25
Me parece un excelente artículo y una impecable descripción de los puntos esenciales que definen el liberalismo.
Sólo discrepo en un punto: no hay que tener tanto miedo al término “derecha”; el liberalismo es un pensamiento de derechas porque es individualista y no es colectivista, de izquierdas. Aunque el liberalismo y el conservadurismo divergen en importantes aspectos de fondo son ambos ideologías de derecha (aunque el liberalismo no es un ideología propiamente, pero eso ya es otro tema). De hecho, William Kymlicka en su libro “Filosofía Política Contemporánea” incluye el liberalismo e incluso el libertarismo de Robert Nozick como ideologías dentro de la derecha.
Agosto 6th, 2007 at 22:50
esa tendencia es la que falta pra que puedan surgir los paises sub desarrollados… el peldaño esta muy cerca solo necesitamos aplicarlo y ya esta jaj jaa