Elecciones y demagogia: libros gratis.

Una buena educación es imprescindible para lograr la igualdad de oportunidades y el progreso. La posibilidad de que cualquier persona, independientemente de su origen pueda ascender socialmente es un requisito para la democracia. Basta darse un paseo por los barrios marginados para comprender que hay muchos niños y jóvenes que no tienen un acceso normal al sistema de enseñanza, y que el sistema actual, controlado por los burócratas y que no permite la libertad de elección, ha fracasado. A las minorías de siempre ahora hay que añadir el flujo de inmigrantes, que tienen que enfrentarse al obstáculo de la lengua y de las diferencias culturales. Su afluencia cada vez mayor a los colegios públicos debe tener una respuesta rápida para evitar que se saturen las aulas y empeore la calidad de la enseñanza.
Al mismo tiempo muchas familias perfectamente integradas se encuentran con el problema de tener hijos con necesidades educativas especiales. Un niño con síndrome de Down, hiperactividad, sordomudo o superdotado requiere una atención y unos cuidados que no están al alcance de casi nadie. En estos casos la intervención del Estado puede resolver problemas concretos. Los partidos políticos deben abrir los ojos, hablar con las asociaciones, con los asistentes sociales y los educadores para descubrir las necesidades y elaborar un programa electoral consistente y eficaz, que identifique y resuelva los problemas más urgentes.
De momento nos hemos tropezado con varios anuncios electoralistas que prometen la “gratuidad” de los libros de texto si llegan a gobernar una comunidad autónoma o un ayuntamiento. Sería un inmenso progreso social en países como Corea del Norte, Angola o Haití, donde la población no tiene acceso a lo más elemental. Aquí este generoso regalo hecho con nuestro dinero no aumentará el nivel educativo, ni permitirá mejorar la situación de los niños más humildes. Tampoco tendrá un gran efecto redistributivo. Unos pocos euros irán a parar a familias de clase baja. Pero la mayor parte del presupuesto irá destinado a ciudadanos de las clases medias y altas que no necesitan este tipo de ayudas. Los costes de este reparto indiscriminado de dinero son elevadísimos e impiden llevar a cabo medidas que sí pueden tener un fin legítimo, y que van dirigidas a las minorías con problemas concretos, o servirían para mejorar el bienestar disminuyendo los impuestos. El discurso pretendidamente solidario queda en entredicho si los políticos se dedican a malgastar los fondos públicos que, en teoría, deben servir para lograr la igualdad de oportunidades.
Las propuestas para pagar con dinero público los libros de texto de los ricos reflejan una realidad política innegable: las clases altas y medias se han apoderando del Estado del Bienestar en detrimento de las bajas. Su influencia social y electoral es tan elevada que consiguen arrebatar los fondos que en teoría sirven para lograr una mayor justicia social. Repartir billetes de cien euros entre las clases acomodadas tiene un impacto en votos mucho mayor que atender las necesidades de los marginados. Y al mismo tiempo se beneficia a un grupo de presión muy poderoso. Las editoriales de libros de texto estarán muy contentas, siempre han sabido aprovechar su cercanía al poder para obtener privilegios que se transforman en dinero.
























Abril 6th, 2007 at 23:56
Y yo que pensaba que los libros no son gratuitos precisamente pq Polanco y compañeros del papel no quisieron.
De hecho cuando llegó el psoe una de las primeras cantadas fue esa, la ministra del ramo diciendo q los iban a poner gratuitos, al día siguiente la vice, como de costumbre, tuvo que rectificar. Sin duda la llamadita de los grupos editoriales no se hizo esperar.
No sé cuál serán las propuestas electorales concretas (obviamente populismo barato que nunca cumplirán), pero desde luego es ridículo que niños de 9 a 14 años, pej, tengan que comprar libros nuevos todos los años porque sí.
¿Por qué los libros no pertenecen a las escuelas como en otros países no tan lejanos y van pasando de curso en curso en base a préstamo a los crios?
Y ni siquiera eso, ¿por qué simplemente no se cambia anualmente y así se pueden pasar de unos niños a otros, aunque sean propiedad de ellos mismos?
Y poco tendría q ver con el modelo educativo y con asuntos ideológicos.
Desde luego el despilfarro actual de las familias es absurdo y sólo destinado a lucrar a esas empresas con cierto poder en el gobierno, aparte de algunos otros indirectamente beneficiados.
El ahorro de las familias, todas, es tan importante como el ahorro estatal.
Hay saqueamiento del erario cuando un grupo recibe una subvención indiscriminada, pero tb cuando ese mismo grupo presiona para que el gobierno obligue a las familias a gastarse el dinero en sus productos, cuando se lo podrían ahorrar.
Abril 15th, 2007 at 23:28
[...] No hay política hoy día en España que atienda más a los intereses de determinado grupo económico que la de los libros de texto. Y como el consumo y el endeudamiento de las familias, según parece, es muy alto, tampoco hay partido político que no diga alguna tontería electoral al respecto. Pero nada harán por atajar el problema. [...]