Exposición en el Parlamento Europeo sobre el cáñamo, la planta más útil y la más perseguida.

Del 18 al 21 de febrero, durante la Sesión Plenaria de Estrasburgo, tendrá lugar una exposición en el Parlamento Europeo sobre el cáñamo, su historia, sus múltiples usos y su empleo industrial. La exhibición ha sido promovida por el eurodiputado radical Marco Cappato y quiere subrayar los innumerables propiedades del cáñamo, la planta más útil y la más perseguida. La exposición estará dedicada a Plinio De Toffol, exponente del Partido Radical, varias veces candidato a las elecciones administrativas y políticas, muerto en 2002 a los 48 años y después de ser condenado a un año y siete meses de reclusión por haber cultivado cáñamo.Pilino De Toffol no había fumado, ni vendido ni cedido cannabis, pero fue condenado a prisión por haber cultivado una planta que da miedo. Como él, militante no violento y antiprohibicionista, la persecución cae hoy sobre toda la cadena productiva del cáñamo, del que Italia era el segundo productor mundial a principios del s. XX. La ignoran! cia, el prejuicio y la política prohibicionista de los últimos decenios han criminalizado un sector industrial entero –del cáñamo se obtienen tejidos, papel, aceite, barnices, cosméticos, productos alimentarios, medicinales, etc.- con la excusa de la lucha contra la droga.
Actividades legales pero que son tratadas con suspicacia, restricciones e intolerancia. Incluso en el Parlamento Europeo, la muestra ha tenido que enfrentarse a la misma cultura del recelo y la censura que ha provocado limitaciones y prohibiciones. Así, la imagen de la hoja del cáñamo no podrá ser expuesta ni reproducida en ningún documento, debido a la “controversia” provocada. Entre el material en exposición, habrá obras de arte producidas con cáñamo, artículos de cosmética, degustaciones de tofu y cerveza de cáñamo, tejidos y material informativo sobre las políticas antiprohibicionistas radicales.
radicalfax-186 (L.Lipparini)
























Febrero 18th, 2008 at 12:34
Los muchos usos no psicoactivos del cannabis, cerveza de cáñamo y piruletas incluidas, pintan muy poco en el debate sobre la legalización. En EE UU, donde la histeria sigue en niveles similares a los de los años Treinta, quizás tendría alguna razón de ser, pero no en Europa.
El Partido Radical debería fijar su atención en la marihuana, no en el cánamo industrial. La cuestión es por qué los gobiernos se creen facultados para perseguir este vehículo de ebriedad y no otros. Por qué se están pidiendo penas de prisión por cultivar unas pocas plantas (tres), como le está pasando a un miembro del RCN/NOK, en cuya casa irrumpió la policía como si fuera un terrorista.