Fernando Savater: “Hay espacio para un partido liberal”

GAZETA WYBORCZA 2/7/06

Maciej Stasiński: Durante muchos años la derecha y la izquierda españolas se turnaban en el poder, pero el Gobierno y la oposición siempre estaban unidas en torno a principales objetivos nacionales. Hoy España está dividida en dos grupos enemigos que están combatiendo con una ferocidad que no se había visto en este país desde décadas. ¿Qué ha pasado?

SavaterFernando Savater: Desgraciadamente es así y lo lamento. El motivo indirecto de ello fueron los atentados perpetrados por terroristas islámicos en Madrid el 11 de marzo de 2004, en vísperas de las elecciones. La reacción a estos atentados –el acto de terrorismo más grande en Europa después de la Segunda Guerra Mundial– fue una falta absoluta de unidad. En vez de unirse, el país se dividió. El Gobierno de derechas de José María Aznar no consultó inmediatamente a la oposición cómo afrontar la tragedia juntos y después, durante dos días, siguió empeñado en que el atentado había sido perpetrado por ETA. Al principio todos pensaban así, pero el Gobierno siguió rechazando otras posibilidades durante más tiempo. Mientras, la otra mitad del país –la oposición socialista– atribuyó la responsabilidad por el atentado a los gobernantes actuando con mala voluntad y desfachatez para derrumbar al Gobierno. Éstas fueron las 72 horas lóbregas que sembraron una profunda enemistad.

La otra razón que profundiza esta ruptura es la enfermedad que acecha a la España moderna: los nacionalismos separatistas, sobre todo el vasco y el catalán. El nacionalismo, la fuerza más reaccionaria que frustraba el progreso y las libertades cívicas, siempre hacía fracasar las posibilidades de instalar una democracia liberal en España. En los tiempos de la transición democrática todos pensamos que ese problema había sido resuelto otorgando a las regiones amplias libertades autonómicas, a veces exageradas pero comprensibles tras los años del régimen franquista, que igualaba y unificaba todo.

Desgraciadamente, no fue así. Con los años los nacionalismos periféricos iban alimentándose no con el cultivo de su identidad sino con la lucha contra un fantasma que ellos mismos crearon de manera artificial: España y el centralismo. Los nacionalismos odian a España que supuestamente es la fuente de la opresión y de todo el mal.

P: El nacionalismo catalán era diferente del vasco. Era cultural e integrador y no étnico y excluyente de los ajenos, como en el País Vasco. Ahora esto ha cambiado.

R: Hasta ahora nadie había tratado con seriedad la idea del nacionalismo vasco, que en sí misma no tiene sentido y es ridícula. Los curas vascos insisten en que los vascos son la única nación autóctona en Europa. Es pura fantasmagoría. Nos burlamos de la prehistoria de los vascos pero cuando un terrorista de ETA sale en su defensa con una ametralladora esto deja de ser gracioso.

¿Y los catalanes? El fundador del nacionalismo vasco Sabino Arana fue a finales del siglo XIX a Cataluña donde su hermano estaba realizando estudios de derecho. Ahí conoció el nacionalismo catalán. Finalmente dijo a su hermano: “Lo que menos me gusta a mí es que los catalanes tratan de hacer catalán todo lo que viene de fuera. Nosotros, los vascos, queremos expulsar, eliminar todo lo que no sea vasco”. Ésta es precisamente una definición perfecta de la diferencia entre los dos nacionalismos.

En Cataluña siempre ha reinado la sensatez. Uno pudo ser más o menos nacionalista, pero todos vivían juntos. En el País Vasco, no. Allí la violencia terrorista formó dos grupos: los perseguidos y los perseguidores. Zygmunt Bauman ha observado que existen dos géneros de violencia. Hay violencia que surge en un conflicto entre dos grupos sociales como una medida de solución del contencioso. Es lo que ocurre, por ejemplo, en Irlanda. Pero hay también violencia que surge no porque existan dos grupos en conflicto, sino porque un grupo quiere dividir a la sociedad y buscar enemigo en otro grupo social. Es lo que pasó en la Alemania nazi, cuando los nazis repararon en los judíos. Los judíos eran normalmente tan alemanes como los otros ciudadanos, y no se daban cuenta de las diferencias. Fue Hitler quien las destacó y los convirtió en enemigos.

Es lo mismo que ocurrió en el País Vasco. De repente aparecieron los nacionalistas y los no nacionalistas. Los primeros son los buenos, y los otros los condenados a morir por los primeros, es decir por ETA.

P: ¿Es lo que ahora está ocurriendo en Cataluña?

R: Sí, un poco. Hasta ahora los catalanes, aunque nacionalistas, siempre han respetado el orden legal y la Constitución. Incluso cuando proponían el nuevo Estatuto respetaban el orden legal vigente.

En el País Vasco todo ocurría al revés. El nacionalismo vasco puso en duda el orden jurídico desde el principio, como algo impuesto. De ahí viene la obsesión vasca por crear una nueva institución, por ejemplo una mesa de negociación política sobre el futuro de la región. ¿Una mesa, para qué? Hay un parlamento vasco y un parlamento en Madrid. Pero no lo aceptan, porque esto es el orden legal y ellos tienen que luchar contra la legalidad, sea cual sea el precio.

Ahora, sin embargo, el sentido de la legalidad catalán también empieza a tambalearse. Jon Juaristi escribió últimamente que como el preámbulo del nuevo Estatuto reconocía a los catalanes como nación, España dejó de ser su enemigo. Los nacionalistas catalanes tienen que buscar a un enemigo entre sí. En otras palabras, tienen que encontrar a su judío. Los que se oponen al nuevo Estatuto, por ejemplo la derecha del Partido Popular o los catalanes que no apoyan el separatismo y nacionalismo, se convierten en un enemigo público. Desde un punto de vista formal esto es fascismo. Así pues el veneno nacionalista perdura. Espero, sin embargo, que a la larga venza la sensatez de los catalanes.

La situación en el País Vasco es peor. Hemos perdido una oportunidad única para decir a los terroristas y a sus representantes políticos: “Con la violencia no habéis conseguido nada. Si queréis volver a negociar primero tenéis que depositar las armas y condenar la violencia de una vez por todas. El país debe volver a la normalidad, la gente debe dejar de temer la violencia. Entonces veremos”. Desgraciadamente, parece que el Gobierno socialista precisamente está cediendo ante ETA y los nacionalistas. Cuando ETA comunicó la suspensión de actos terroristas, el Gobierno anunció negociaciones políticas sin obtener garantías de una renuncia incondicional al terrorismo ni de la autodisolución de ETA, y esto quiere decir que concede a los nacionalistas algo a cambio del fin del terrorismo. Esto es inadmisible.

P: Pero el Gobierno es el responsable de impulsar esta lógica.

R: Sí, el Gobierno la ha inspirado. El Gobierno socialista de José Luis Zapatero es considerado de izquierdas. Sin embargo, esto es un malentendido. Los socialistas llegaron al poder de una manera inesperada y desde el principio toparon con una oposición feroz y encarnizada de la derecha destronada. Buscaron, por lo tanto, apoyo donde lo pudieron encontrar, en los nacionalistas. En Cataluña Zapatero primero respaldó a los extremistas y su versión del Estatuto para abandonarles más tarde a favor de los moderados. En el País Vasco probablemente también prometió algo a los representantes políticos de ETA, vete a saber qué, y dentro de poco dirá que no podrá cumplirlo porque es demasiado. Zapatero pasa por ideólogo radical pero en realidad es un práctico radical. Hace solamente lo que socialmente le beneficia, lo que le trae votos y lo que le mantiene en el poder. Cree que engañará a los nacionalistas, pero tiene que tener cuidado porque ellos pueden resultar más diestros en el engaño.

P: ¿A España le amenaza una descomposición?

R: Si España estuviera situada donde se encuentra Bolivia diría que sí. Pero está en Europa y esta situación es como un seguro de vida.

Lo que más me preocupa es el atontamiento, el embrutecimiento del pueblo. Lo que estamos discutiendo son bobadas. Por ejemplo: si Andalucía es una nación o una “realidad nacional”, conforme al nuevo Estatuto autonómico de esta comunidad. Estamos discutiendo sobre ficciones y fantasmas y no sobre los problemas factibles: sobre los grandes desafíos europeos, sobre los flujos migratorios masivos, sobre la educación del pueblo.

El Gobierno quiere introducir en las escuelas una nueva asignatura, educación cívica, que a mi juicio es muy necesaria debido precisamente al embrutecimiento de la esfera pública. Pero la oposición protesta. Unos porque no es suficientemente nacionalista, otros porque no es suficientemente religiosa. Mientras que el país necesita unidad cívica secularizada y liberal. Sin embargo, la misma oposición de derechas, que combate los exuberantes nacionalismos periféricos, se manifiesta en las calles en contra de esta necesidad. Según la derecha los padres deben tener el derecho a elegir un colegio que inculque a sus hijos los valores religiosos. Pero son estas escuelas las que más se oponen a la visión de una nación única. ¡Esto no tiene pies ni cabeza!

A España le falta una visión común de sí misma. En mi opinión necesitamos un proyecto liberal y laico. Era el proyecto que se vislumbraba durante la transición democrática. Hoy claramente se echa en falta.

P: ¿Qué será de España?

R: No me lo planteo. La pregunta que se plantea la gente libre no es: “¿Qué será?”, sino “¿qué es lo que debemos hacer?”. Tiene que haber una reacción a lo que está ocurriendo. Tanto por parte de la izquierda, por parte de las personas que se proponen algo más que conseguir los votos electorales, como por parte de la derecha que no quiere ser sectaria ni clerical. Hay espacio para un partido laico, liberal, europeo y español. Solo una nueva fuerza semejante podría hacer reflexionar al Partido Socialista y al Partido Popular de derechas. No podrá sustituirlas, pero podría convertirse en un factor decisivo en la distribución de las fuerzas.

P: ¿Cómo es posible que en España exista una emisora como COPE, la voz extremista y políticamente comprometida de la derecha combatiente, que es propiedad de la conferencia de obispos?

R: Creo que no hay nada parecido en toda Europa. Nuestra Iglesia no tiene la valentía de arreglar el asunto de la COPE porque la radio tiene mucha audiencia. Pero no solamente por esto. La Iglesia española es extremista, fanáticamente antiliberal. Federico Jiménez Losantos, periodista principal de la COPE, es un extremista, pero en el fondo dice lo que piensan los obispos.

P: ¿Qué ha pasado, que la Iglesia no ha cambiado durante la transición democrática?

R: Tras la caída del franquismo la Iglesia ha ido perdiendo poco a poco su influencia en la sociedad. Y empezó a buscar apoyo donde lo pudiera encontrar. Por ejemplo en el medio nacionalista. En el País Vasco y en Cataluña los obispos pertenecen al grupo de los mayores radicales, más grandes aún que los políticos secularizados. En lo costumbrista la Iglesia también perdía terreno: divorcios, aborto, la enseñanza laica. Los obispos sienten que el país se les está yendo de las manos mientras que en la época de Franco ejercían un gran control sobre la sociedad. Por ello la Iglesia se ha radicalizado tanto.

P: Los conflictos abundan. Será difícil encontrar una salida.

R: Es peor. No hay un debate público honrado. El Gobierno se dedica a hacerse publicidad y propaganda, y la oposición lo único que hace es criticar anunciando todos los días el fin del mundo por culpa del Gobierno. Los asuntos públicos y conflictivos no encuentran su explicación, no se debaten. Ambas partes se insultan a diario: ¡traidor, venal, canalla!

P: No solo España tiene tales problemas pero no sirve de mucho consuelo…

R: El antiguo Presidente de Alemania, Johannes Rau, decía que uno de los principales problemas de su país era el federalismo, el apetito excesivo de los lander. No es posible aprobar ninguna ley sin que algún land se ponga a protestar. Si el federalismo genera tales problemas en Alemania, un país muy bien organizado, más los generará en nuestro país.

Además, no es verdad que Europa camine hacia una descentralización cada vez mayor. En Italia es la Liga del Norte, partido de derechas, y no la izquierda quien lucha por que las regiones obtengan mayores competencias. En España la izquierda apoya lo que la izquierda de otros países de Europa combate.

Lo que me preocupa, más que los litigios momentáneos, es la perversión ideológica en mi país. A los niños en España se les enseña que solo la diversidad es buena, mientras que la unidad es mala. Cuando argumentas que el progreso ha consistido en la creciente igualdad de los derechos civiles, ante la ley y entre los dos sexos, se considera que no sabes lo que dices o que eres un franquista, pero gracias a la similitud y a la igualdad la gente puede coexistir y cooperar, traducir libros de un idioma a otro. El progreso consistía también en buscar la igualdad a pesar de toda las diferencias que dividen a la gente. Y ahora resulta que lo mejor es diferenciarse y encima de la manera más intransigente.

P: Se trata, sin embargo, de ser iguales dentro de la diversidad.

R: De acuerdo, pero no es lo mismo el derecho a la diversidad que la diversidad en los derechos. A todos nos corresponde el derecho a diferenciarnos. No obstante, no puede ser que sean diferentes los derechos que les corresponden a los hombres, a las mujeres, a los catalanes, a los mallorquines, a los nacionales y a los inmigrantes. Y hoy los vascos y los catalanes exigen para sí mismos derechos diferentes a los que les corresponden a los demás ciudadanos de España.

P: ¿Pierde Europa la orientación en su desarrollo?

R: Europa tiene que recuperar un sentido republicano serio a escala del continente. La gente no confía en Europa porque ve que la burocracia europea es casi usurpadora. El electorado no tiene influencia alguna sobre la elección del jefe de la Comisión Europea ni de los respectivos comisarios. Los ciudadanos de Europa tienen que conseguir influencia sobre la política europea y poder controlarla.

P: ¿Y la ampliación de Europa?

R: Primero hay que consolidarse: aprobar la constitución y preguntarse cómo debe ser la Europa del futuro. Carece de sentido una ampliación acompañada de las garantías cada vez menores y las exigencias cada vez más bajas de cara a los nuevos miembros. Eso no excluye la ampliación en el futuro. Al contrario. Turquía podría convertirse en miembro de la UE. Voltaire consideró a ese país parte de Europa. Es cuestión de criterios.

P: ¿Contribuyen los defectos de la economía liberal a la creciente popularidad de los populismos?

R: El liberalismo genera crecimiento y progreso donde el Estado es fuerte. Donde amortiza la fuerza del mercado y de la competencia, donde existen instituciones estables, no corruptas. Ahí donde falta el Estado fuerte, como en América Latina o algunas regiones de Asia, el liberalismo destruye a la sociedad. Por ejemplo, en la Argentina de Carlos Menem. Allí en vez de un Estado había una pandilla de bandidos que fingía ser un Estado y condujo al país, el favorito del neoliberalismo, a la catástrofe.

Por los mismos motivos me preocupa menos que el Presidente de Bolivia, Evo Morales, perjudique los intereses del consorcio español Repsol y me preocupa más que sus actividades no ayuden en nada a los bolivianos. Al igual en Venezuela. Mientras haya dinero procedente del petróleo, se puede hacer mucho ruido aunque esto no contribuya en nada al desarrollo del país. Cuando falte el petróleo, se acabará la revolución de Hugo Chávez.

P: En Venezuela el Estado sí es fuerte, pero populista.

R: No el Estado, sino el poder. La falta del Estado, o sea de las instituciones y de la ley, genera consecuencias imprevistas. ¿Por qué existe el terrorismo islámico y por qué es tan peligroso? No es porque los musulmanes sean radicales y extremistas por naturaleza. Más bien porque no existen allí naciones en su sentido laico. Hay jeques y príncipes, pero no hay naciones ni Estados de verdad.

El islamismo radical es una ideología internacional, como el comunismo decimonónico. Las iglesias cristianas han elaborado una jerarquía, una autoridad y sistemas de disciplina. El islam: no. Es una religión muy democrática.

Cualquiera puede ser la autoridad, cualquiera puede interpretar el Corán, sea un mulá o un terrorista de al Qaeda. Fue algo parecido en los primeros siglos de la cristiandad. No obstante, Constantino y otros emperadores llamaron al orden a los cristianos. De lo contrario, hubiesen podido ser muy peligrosos.

P: La mayoría de los inmigrantes de los países islámicos en Europa no tienen el sentimiento de pertenecer al país en el que viven. El único lazo que les une es su correspondiente comunidad de fieles. Los católicos son patriotas de sus países. Los islámicos no.

R: Esta falta de sentimiento de unión con el Estado y la ausencia de otra cosa mejor es un problema serio. Teóricamente los Estados nacionales podrían ser más débiles de lo que son hoy si existiera un mecanismo supranacional, republicano, para resolver litigios y encontrar soluciones a los problemas del Planeta. No obstante, no se puede rechazar a los Estados ya que no existe nada mejor que ellos. De lo contrario surgiría un espacio controlado por dos internacionales: la de las corporaciones económicas multinacionales y la internacional religiosa multinacional.

P: ¿Puede conciliarse la división política entre Europa y EEUU?

R: Espero que sí, pero primero tiene que cambiar el presidente de los Estados Unidos. El equipo actual es un conjunto de autistas autosuficientes, convencidos de que sólo ellos tienen razón. No entienden, por ejemplo, por qué la prisión de Guantánamo es un escándalo. Y no es porque Bush sea un conservador excesivo. Es porque es un activista. Su entorno más próximo son antiguos trotskistas de talante muy activista.

Los que están en el poder en los Estados Unidos sí tienen un Estado fuerte, pero para los otros desean estados marco o contractuales. Después del referéndum sobre la independencia en Montenegro, el Wall Street Journal publicó un artículo diciendo que ahora tampoco se puede negar la independencia a los catalanes. A América le interesan los movimientos centrífugos en Europa, como en Córcega o Bretaña.

Europa también, con todo su antiamericanismo, tiene algo de culpa. De todos los países europeos justamente el antiamericanismo español podría ser el más justificado porque a nosotros los Estados Unidos no nos liberaron nunca. Al contrario, nos acordamos que el presidente Dwight Eisenhower se paseaba por Madrid con el general Franco. ¿Pero los franceses o los alemanes? A Europa le falta tener una visión común de sí misma en su relación con los Estados Unidos.

P: ¿Se está trivializando la vida pública en Europa como pasa en España, tal como decía antes? ¿No corrompe la frivolidad a la cultura contemporánea y al debate público?

R: Efectivamente, cuando sigo los debates europeos, a veces me deprimo. Hace poco participé en un debate sobre el terrorismo en la Sorbona. Pues allí una eminente catedrática explicó el terrorismo recurriendo a la teoría platónica de las pasiones en la política, o comparándolo a la tragedia griega. Uno pierde las ganas de estudiar, leer y de hablar de los asuntos públicos cuando oye tales bobadas autistas.

En Europa se desarrolla hoy un debate sobre la constitución. ¿Y qué es lo que se oye decir?: ¡Nadie nos ha explicado a fondo de qué se trata! ¿Qué quiere decirse con esto? ¡¿Cómo se puede decir algo así en estos tiempos del acceso más amplio a la información, cuando cualquiera puede obtener cualquier información, por ejemplo a través de Internet?! La gente se conoce de memoria la composición de equipos que mañana jugarán partidos en el mundial, saben incluso quién será el portero de reserva, pero no saben de qué se trata en la constitución europea. En la televisión española ya no queda ni un sólo espacio dedicado a la cultura. Todos han desaparecido. En todos los canales sólo dan fútbol y ocio. Ni un debate, solo bobadas…

Hace poco mis antiguos alumnos pusieron en marcha una página web y me pidieron que contestara varias preguntas. Dije que Internet facilitaba el intercambio de ideas y opiniones pero dije también que eso no quiere decir que todas esas opiniones sean iguales o valgan lo mismo. Como reacción llegó un alud de voces llenas de indignación. ¿Cómo? ¿Que no todas las opiniones valen lo mismo?

El dogma de la contemporaneidad dice que puedes exponer en la red una opinión y hacerla llegar a otros, y esta opinión vale lo mismo que cualquiera otra opinión. Además, en este mundo postmodernista nada es verdad y nada es mentira. Entonces, quien intenta introducir algo de orden y alguna jerarquía, polemizar con otras opiniones, ¡en seguida resulta tachado de fascista!

P: ¿Habrá una nueva rebelión de las masas a través de Internet?

R: Tal vez. Como filósofo y pedagogo me intereso por el tema de la verdad. En la época postmodernista se considera que la verdad no existe, que sólo es cuestión de un acuerdo o un compromiso.

El dogma repetido incansablemente dice: todas las opiniones son respetables. Esto me preocupa mucho. Porque no todas las opiniones son dignas de respeto. Unas son verdaderas, otras son falsas. Las personas pueden ser dignas de respeto pero sus opiniones deben someterse a discusión. Desgraciadamente, hoy en día cada crítica o discusión es considerada como muestra de desdén y falta de respeto.

El breve libro de Harry Frankfurt, titulado On Bullshit habla del predominio común de la bobada y las chorradas, cosas peores que una mentira. Porque el mentiroso se esfuerza para que su interlocutor le crea. En cambio, a los que dicen chorradas esto no les importa en absoluto. Nada importa, ni la verdad, ni la mentira, uno dice lo que en un momento preciso le complace o le sirve de algo. Por eso los medios de comunicación e Internet están llenos de bobadas. Así son estos tiempos postmodernistas.

 

43 Responses to “Fernando Savater: “Hay espacio para un partido liberal””

  1. Eduardo Says:

    Muy bien Savater, me ha sorprendido.

    Efectivamente: el liberalismo progresa donde el estado es óptimo, existe la ley e instituciones que la hagan cumplir.

    Lo demás es anarquía, caos y perdición.

  2. BilbaoPundit :: Fernando Savater: nación y liberalismo :: July :: 2006 Says:

    [...] En Juvetudes Liberales acaban de publicar una entrevista a Fernando Savater donde se reflexiona sobre la relación entre liberalismo y nación. Savater no era, hasta ahora, un santo de mi particular devoción, pero creo que en esta ocasión ha estado acertado. Sobre todo, al apuntar las relaciones entre Nación y Libertad: [...]

  3. Radical.es - red liberal, laicista y libertaria » No todas las opiniones son dignas de respeto Says:

    [...] Entrevista a Fernando Savater [...]

  4. lahm Says:

    Qué tiene de malo el internacionalismo de las multinacionales y de las religiones? Por qué hay que anteponer el Estado? Por cierto, en la entrevista Savater pronuncia la dichosa palabra: neoliberal. Alguien me puede explicar qué significa?

    Me da pavor que incluso entre los liberales haya gente dogmática que reparta carnets. Eso va tanto por Losantos y cia como por los anticlericales foribundos. Aceptemos que hay tanta variedad como individuos.

  5. Juventudes Liberales » Blog Archive » No Taliban No Vatican: la hora del laicismo liberal Says:

    [...] El antiprohibicionismo bebe, sin duda, en las aguas mágicas y estancadas del socialismo y del socialcristianismo. Hágase la alternativa: liberal [...]

  6. ddaa Says:

    Es raro que el entrevistador, siendo polaco, no mencione a una emisora propiedad de la Iglesia llamada Radio María desde donde se da rienda suelta al más feroz antisemitismo.

    Por otra parte, lo que dice Savater del Islam y de la libre interpretación de las Escrituras se podría aplicar al protestantismo (salvando las lógicas distancias). Me sorprende que considere una llamada al orden lo que no fue otra cosa que una imposición autoritaria de la ortodoxia que incluyó siglos más tarde la prohibición de leer la Biblia en otras lenguas que no fueran el latín.

    La diferencia entre las chorradas en Internet y las de los medios de comunicación convencionales está en que en el primer caso es más fácil desactivarlas. Lástima que no haga esta distinción.

  7. manu Says:

    …lo que me faltaba por ver! SAVATER EN LAS FILAS LIBERALES. Pero, ¿qué tipo de liberales os creéis ser ? Aquí ya cualquiera que ha leído a Mises se cree con derecho a ser liberal. Juventudes liberales que proclaman el derecho a la vida de cada uno y los demás, pero a favor del aborto.¡Mdare mía, madre mía! No utilicéis el nombre de Ayn Rand en vano…..

  8. catala Says:

    Benvinguts els immigrants, fóra els ocupants!

  9. Alfredo Says:

    Pues pienso que juventudes liberales, con sus defectos, representa un verdadero espíritu liberal, alejado de los pseudo liberales beatorros, amantes de la Iglesia católica

  10. Joel - JNC liberal Says:

    A mi me gustaria saber, de Savater, si tan liberal es, y que tan malo es el nacionalismo, si votaria a favor de la disolución de España a favor de algo más grande, como Iberia (1 de cada 3 portugueses están a favor) o Europa. Me huelo a que diría que no. Ah, pero esto no es nacionalismo. Es patriotismo y constitucionalismo. No, señor Savater?

  11. Dany Says:

    Alfredo ha estado acertadisimo. Juventudes liberales no son nuevas generaciones, para ser liberal 1º hay que ser progresista, siendo conservador dudo que se pueda ser liberal. Yo digo, ¿el pp liberal? prffffffffffff

  12. Valdir Says:

    Estuve viendo una materia a respecto de su libro “La Vida Eterna”,
    Yo soy cristiano y mi gustaría hacerle una desafio. En la Biblia, Apocalipse; Cap. 03 vers. 20, diz:
    He aqui, yo estoy a lapuerta y llamo, entraré a el, y cenaré con él, y él conmigo. Si realmente quieres saber que existe un Dios altisimo y verdadero, desafialo. Cuando estuber solo en su habitación, diga a EL que le de huellas de sus existencia, estou seguro que cambiará su concepto. Hombre inteligente es aquel que tiene Dios en su corazón. También le doy tres sugerencias de la Biblia para que leas.
    Exdodo Capitulo 20:
    Salmo 115.
    Isaías cap. 45 versiculo 20 a 23.
    Creo que leyendo estes dos capitulos poderá sacar nuevas conclusiones.
    Que Dios pueda abrir su ojos para EL y que realmente puedas conocerlo.

    Salmo; Cap. 16

    Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua; 2 – Todos los caminos del hombre son limpios en su propria opinión, pero Jehová pesa los espiritus. 3 – Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.

  13. juan Says:

    Que necesidad tenemos el pueblo de los politicos?. Generan problemas donde no los hay, vivimos en una generacion amancillada, donde en vez del sentido comun reina la desesperacion. Se apoya al terrorista en vez de a la victima, al rico en vez del desahuciado.
    Volvemos a una España sin valores sociales ni culturales, despues de toda un cambio social y cultural volvemos anuestros oigenenes: La prehistoria, solo nos preocupa el cambio constante, por el simple cambio, sin darnos cuenta que a veces si tenemos algo bueno, hay que conservarlo. Solo las mentes lucidas dan algo de espeanza al caos.

  14. davidballota.net » Blog Archive » pompas fúnebres políticas Says:

    [...] Tercer partido / Esperanza liberal. [...]

  15. Juventudes Liberales » Blog Archive » Zaplana: un reaccionario paso al Zentrum Says:

    [...] España merece una derecha mejor, menos “centrada”. Tenemos la derecha menos liberal de Europa. La sufrimos. Hace falta un partido liberal y radical. Es la hora de los Ciudadanos liberales. Mejor con la izquierda liberal [...]

  16. gabher Says:

    Decirle a Fernando que J.S.Elcano nacio en Getaria . Un abrazo.

  17. davidballota.net » Blog Archive » Fuente contaminada para ahogar la esperanza de los Ciudadanos Says:

    [...] Un día me llamó uno de esos idealistas de JJ.LL, cuya insobornable manera de hacer política te reconcilian hasta con la vida, para contarme que en el foro de Ciutadans había un “tipo muy peculiar” que le había amenazado con implicarle en una conspiración contra Ciutadans que pensaba denunciar en un programa de televisión al que acudía esa misma tarde. “Vaya chalao”, le dije. Aquel tipo pretendía amedrentar a un chaval que había contribuido a la defenestración de uno de los líderes de la conspiración ultra de Ciutadans. Ahí estaba la clave de la amenaza mafiosa de aquel tipejo y sus cómplices. Un tío muy raro que, como Herrera, defendía un españolismo trasnochado a años luz del posnacionalismo a lo Savater que defiende Ciutadans. Aquel “tipo peculiar” no pintaba mucho en el partido de Carreras y del “nosotros no llevamos banderas a los actos” (Rivera, dixit). Nada tenía (ni tiene) que ver con el centro-izquierda cívico que aspira a sustituir con la bandera de las ideas (y no de las patrias) a la muy reaccionaria bisagra nacionalista por la que ya suspira el PP. Aquel tipo expulsado del foro de Ciutadans por sus formas agresivas y deleznables es la fuente en la que algunos han bebido para contaminar y ahogar la esperanza. [...]

  18. qwerty Says:

    Fernando Savater es un socialdemócrata. Si a los radicales os parece una contradicción el liberalismo conservador también os lo debería parecer el liberalismo socialdemócrata

  19. davidballota.net » Blog Archive » Lo de Savater y Rosa (mañana) en portada Says:

    [...] Al menos, una izquierda liberal. [...]

  20. Nils Rueda Says:

    Totalmente de acuerdo con Fernando Savater.

  21. amdg Says:

    Este señor lleva decenios apuntandose a todo bombardeo que le mantenga en el “candelabro”. Suerte al partido, cuanto mas izquierdas mejor.

  22. Enrique Sancho Says:

    Soy profesor de Universidad y estoy en la Junta de un foro cultural que está teniendo trascendencia en Córdoba. Me gustaría contactar con Fernando Savater. Por favor, me gustaría que me indicasen cómo hacerlo. Pienso que lo mejor sería un primer contacto por mail. Saludos y gracias anticipadas.

  23. Antonia Says:

    Me gustaria decirle a Valdir, quien dijo:
    Hombre inteligente es aquel que tiene Dios en su corazón.

    Valdir, yo no soy creyente, y creo que a una persona no se le mide el nivel de inteligencia por cuan religioso es.
    Pienso que es bastante extraña tu forma de pensar.
    No suelo criticar a los cristianos, pero me molesta que estos generalizen o se crean superiores simplemente por el hecho de que creen en dios, el nivel de superioridad esta basado en cuan sabia es tu alma.
    Un consejo, no seas tan cerrado de mente, e imaginate qué pasaría en tu vida si dios no existiese. Cuando te des cuenta que sigues siendo el mismo, te darás cuenta de lo que digo.
    No ser creyente no significa ser frio, insencible, “tonto” como tu dices, o que tienes poca fe. Yo tengo clarísimo como objetivo en mi vida el amor y la felicidad, y mis creencias en cuanto a reencarnacion las respeto, pero no me creo capaz de afirmarlas, porque no recuerdo haberla vivido, por lo tanto, no afirmes cosas a ojos ciegos, porque tu nunca podras “Saber” que dios existe, tu sólo “Especulas” que dios existe.
    Saludos desde Chile.

  24. Xabier Says:

    No entiendo un liberalismo donde se prohiba ser religioso. Me parece una paradoja. Dejeme libertad para creer en lo que yo quiera y no me diga si puedo o no ser religioso. Pues estamos buenos, vaya libertad de las narices. Lo que no podemos es crear partidos políticos liberales en función de los gustos de cada uno, porque entonces tendríamos el partido liberal de los religiosos, de los ateos, de los listos, de los guapos, de los maricas, etc. Debemos entender lo que es el liberalismo y obrar en consecuencia. No tiene nada que ver la religión con la política, es muy sencillo, dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar. Puedo rezar y proclamar el amor entre los hombres y por otro lado respetar la libertad de los demás. ¿no le parece? Si usted no tiene religión y no cree en Dios me da pena, porque pienso que le falta algo y si estaría en mi mano se lo daría, pero si no es posible, tampoco le voy a quemar en la hoguera y siempre le respetaré, porque usted es libre de creer o no. Además mi religión me dice que Dios nos hizo libres, ¿entiende?. Alguna ventaja tiene ser cistiano.
    Bueno que me enrollo, un cordial saludo.

  25. Aurelio Rojo Says:

    Buenas noches, la verdad es que Fernando Savater me parece una persona de una gran altura moral e intelectual, un valiente luchador y con las ideas muy claras en lo que respecta a una sociedad libre donde la gente pueda ejercer su libertad sin coacciones de jerarquías, radicales y demás colectivos que lo único que pretenden es hacerse con una parcela de poder expoleteando sentimientos de la gente.

  26. Damm Says:

    Para Xabier:
    me parece algo muy acertado lo q dices: “No entiendo un liberalismo donde se prohiba ser religioso. Me parece una paradoja. Dejeme libertad para creer en lo que yo quiera y no me diga si puedo o no ser religioso” y ojala eso de q “No tiene nada que ver la religión con la política” fuera real. Pero creo q oy día, desgraciadamente, religión es religión e iglesia, es dcir, política, y también creo q ay mx gnt q piensa en la religión sólo como “la iglesia”. Yo no soy creyente, pero entiendo y respeto a los q sí lo son. Pero sólo a los q son religiosos “de verdad”, no a los “politicuchos” ni a los radicales. Parece pues q ay dos caras de una misma moneda…
    Por último, respecto a “Si usted no tiene religión y no cree en Dios me da pena, porque pienso que le falta algo”, quería decir q m a chocado q al principio defendieras la libertad de religión, y de repente digas q el q no tiene religión se pierde algo. ¿No te as planteado q quizá no ns interese tenerlo? yo e elegido no creer en ninguna religión de forma libre, a pesar d q mi madre es catequista y estoy bautizada. Déjame a mí también la libertad de elegir en q “no creer”. La conozco y no la quiero. Soy pianista y m aferro a la música como la única cosa en q creer. Y no es una religión ¿o sí lo es? ¿q es pues exactamente una religión? ¿xq esa necesidad del ser humano en creer en algo?

  27. Damm Says:

    Se me olvido una cosa:
    q grande Savater

  28. Albert Says:

    Del nietzscheanismo anarcoide de juventud al patriotismo liberaloide de madurez. Nada nuevo bajo el sol, o, como suele decirse en mi pueblo –y sin ánimo de ofender: “beata primerenca, puta tardana”.

  29. A la felicidad por la electrónica :: Fernando Vicente » Blog Archive » Reestructurando la izquierda Says:

    [...] Para poder defernder sus ideas, Rosa Díez deja el PSOE y se une al grupo que, a partir del movimiento ciudadano ¡Basta Ya!, y encabezados por Fernando Savater y Juan Antonio Martínez Gorriarán está implulsando un partido laico, liberal, europeo y español. [...]

  30. agustin Says:

    señor sabater me gustari afiliarme a upd pero no se como hacerlo
    tal vez pueda darme una indicación
    gracias

  31. J. Rua Says:

    Dicen que la cara es el espejo del alma, Savater y Rosa Diaz, lo llevan claro.—

  32. J. Rua Says:

    Savater escucha: Tu desaparecerás, como
    otros como tu, dejando poca o ninguna memoria.
    Los pueblos no pasan, se continúan, a pesar de que poderes genocidas pretendan exterminarlos. Por desgracia a veces lo logran gracias a la ayuda de demagogos.
    !! Qué gran lección de ética !!

  33. Espino Says:

    A ver cuanto dura ese liberalismo que dice el UPD si dejan entrar al grupo de Robles y compañía. Dícen que son de Izquierda liberal. Primera vez en mi vida que veo relacionar la izquierda con el liberalismo, vaya estupidez. Hay quienes se agarran a un clavo ardiendo para conseguir entrar en los partidos. Lo malo que estoy seguro que acabarán por hundir a UPyD como hicieron con Ciutadans. Espero, que no se dejen dominar por ese elemento de la izquierda más rancia.

  34. Juventudes Liberales Says:

    http://dialnet.unirioja.es/servlet/oaiart?codigo=208141

    Nos permitimos aconsejar la obra que aparece en el enlace, de Carlos Rodríguez Braun:

    http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/157

  35. CAMILO ERNESTO Says:

    esta muy bien quiero colabores con m,i juvetud marginada por los viejos opresores del li9beralismos q no nos dan los espacion que queremos AYUDENOS

  36. José Antonio Says:

    YO,

    “F A S C I S T A”

    - INTRODUCCIÓN –

    La lengua, querido amigo, no es algo inerte. Una misma palabra puede cambiar su significante de un tiempo a otro, de un lugar a otro, de un modo rápido y sorprendente. Es de esto de lo que se sirven los demagogos para sus sofismas.

    Pongamos dos ejemplos claros de palabras: comunista y fascista.

    COMUNISTA:

    Con este nombre se conoce (se conocía) a los defensores de la ideología basada en los textos doctrinales de Marx y Engels. Era una doctrina de orientación totalitaria cuyo objetivo declarado era el derrumbamiento del sistema liberal-democrático burgués mediante la creación de un partido político de masas capaza de dirigir al conjunto de los trabajadores hacia el poder usando los métodos democráticos para, una vez en él, derribar el sistema del que se habían servido, sustituyendo la economía liberal de mercado por una dirigida desde el estado, un estado totalitario que una vez constituido, bajo la denominación de dictadura del proletariado, acabaría de un plumazo con la democracia de la que se había servido para llegar al poder.

    Algo más tarde, Lenín, tras mucho pensar, llegó a la alegre conclusión de que, ya que de todos modos se iban a cargar la democracia cuando llegasen al poder, lo mismo podrían ir más rápido si, en vez de servirse de ella, con el tedio que significa el rollo este de tener que crear listas, repartir propaganda, pegar carteles, dar mítines… (¡pa’ que luego lo mismo ni te voten los muy cabrones!), cogieran las armas y tomaran el poder por la fuerza. A esta nueva concepción de la metodología comunista (marxista), que rechazaba el sistema democrático aunque solo fuera como medio para acceder al poder, se conocería a partir de entonces como marxismo-leninismo, a partir del cual surgirían varias subdivisiones, como el trotskismo (que defendía la necesidad de que la revolución comunista se produjera en el mundo entero, entendiendo imposible que el comunismo pudiera ser viable en un solo país rodeado de naciones capitalistas, como sostenía Stalin, enemigo de Trotski) o el maoísmo (que defendía el papel predominante del campesinado en la revolución, y que fue la forma de marxismo-leninismo que más cuajó entre los comunistas de los países en vías de desarrollo).

    El término “comunista”, demonizado en muchos países predominantemente capitalistas y opuestos a la Unión Soviética, como Estados Unidos, y, sobre todo, en los regímenes totalitarios o autoritarios de derehas (como era el caso de la España franquista), pasó a utilizarse ,de modo harto malicioso, como insulto contra los que, o bien criticaban desde posiciones socialdemócratas el capitalismo salvaje americano, en el primer caso, o bien, dentro de las dictaduras de derechas, defendían la democratización del país. Éste último caso fue el más sangrante, y el que como españoles más nos incumbe. Y es cualquiera que viviera en aquella época, o que la conozca medianamente, conoce, o incluso ha sufrido en su piel, como el término comunista se le adjudicaba de modo indiscriminado a todo aquél que durante aquellos años defendía la vuelta de la democracia, reivindicaba los derechos de los trabajadores, criticaba la influencia de la Iglesia Católica en la sociedad, se quejaba por la irritante falta de libertad de expresión, o simplemente no estaba del todo de acuerdo con las ideas del Generalísmo.

    En la década de los setenta, los partidos comunistas mayoritarios de Italia, Francia, España, principalmente, crearon la corriente que a partir de entonces sería conocida como eurocomunismo, caracterizado por una renuncia, no solo a la táctica violenta y revolucionaria de acceso al poder del marxismo-leninismo, sino también a la ya mencionada dictadura del proletariado (estado totalitario comunista) como fin, y a aceptar el liderazgo que la Unión Soviética sobre el resto de los partidos comunistas de Europa y el mundo.

    Desde entonces hasta ahora, el término comunista ha dejado cada vez más de ser usado como insulto, especialmente en España, donde el Partido Comunista de Santiago Carrillo tuvo un muy importante papel en la reconstrucción de la democracia. Por el contrario, hoy día, los eurocomunistas no rechazan en absoluto ser denominados con dicho término, aún cuando es la misma palabra que se usa para denominar a los comunistas totalitaristas de los regímenes de Cuba, China o Corea del Norte.

    FASCISTA:

    El término fascista es si cabe, al menos hoy día, más controvertido que el anterior.

    Como fascista podemos entender literalmente al seguidor del fascismo, una ideología totalitaria que surgió en la Italia de entreguerras, opuesta por igual al comunismo y al liberalismo democrático. Originalmente, fascistas eran los seguidores del fascismo italiano. Sin embargo, posteriormente, surgieron ideologías que igualmente fueron conocidas como fascistas en países distintos a Italia.

    Para definir el fascismo como fenómeno ideológico de alcance global, independientemente del país en el que se desarrolle, me serviré del libro ¿Fascismo en España?, del líder fascista español, fundador de las JONS, Ramiro Ledesma Ramos, donde, de un modo conciso y sin muchas pretensiones, resume las ideas que dan lugar a los movimientos fascistas:
    Idea nacional profunda. ( La Patria es la categoría histórica y social más firme. Y el culto a la Patria, el impulso creador más vigoroso).

    Oposición a las instituciones demoburguesas, al Estado liberal-parlamentario. (El Estado liberal-parlamentario no es ya el Estado nacional. Las instituciones demoburguesas viven al margen del interés de la Patria y del interés del pueblo. No representan ni interpretan ese interés).

    Desenmascaramiento de los verdaderos poderes feudalistas de la actual sociedad. ( La oposición a la democracia burguesa y parlamentaria es la oposición a los poderes feudalistas de la sociedad actual).

    Incompatibilidad con el marxismo. (El marxismo es la solución bestial, antinacional y antihumana que representa el clasismo proletario para resolver los evidentes problemas e injusticias, propias del régimen capitalista).

    Economía nacional y economía del pueblo frente al gran capitalismo financiero y monopolista (Desde el momento en que el fascismo no es un producto de los sectores más conformistas de la sociedad, es decir, de los grupos más satisfechos y partidarios de la actual ordenación económica y política, su régimen y su victoria implican, necesariamente, grandes transformaciones revolucionarias).

    Sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia. ( El fascismo busca un nuevo sentido de la autoridad, de la disciplina y de la violencia).

    Esta la visión que Ramiro Ledesma tenía del fascismo, de las ideas que lo nutren, siendo éste algo así como una forma de socialismo antimarxista y ultranacionalista. Esta opinión, compartida por muchos de sus correligionarios, es tenida como falsa por autores que, desde posiciones izquierdistas, no ven en el fascismo sino a una estrategia del capitalismo para acabar con la democracia ante el avance democrático de las posiciones socialistas/comunistas, y para ello señalan, por ejemplo, el apoyo del gran capital alemán a Hitler.
    Fuera como fuese, el término fascista fue utilizado más tarde para denominar para denominar a los regímenes autoritarios derechistas, como era el caso del franquismo o de la dictadura pinochetista chilena, si bien muchos no se cansan de señalar que éstos no tuvieron nunca de fascismo más que los adornos formales, y que concretamente, en el caso español, el peso del fascismo, encuadrado en la FE de las JONS, solo fue sensible durante los primeros años del franquismo, que posteriormente pasó a ser dominado por el clero, los tecnócratas y el capital.
    Posteriormente, el término fascista se empezó a usar para arremeter contra cualquier individuo o colectivo de comportamientos o ideas no democráticos, sean de izquierdas o derechas. De este modo, fascista es el liberal-conservador George W. Bush por invadir Iraq; pero también los obreros sindicados que mediante piquetes tratan de intimidar a sus compañeros para obligarles a secundar una huelga, o la llamada izquierda abertzale, por sus conocidos comportamientos autoritarios.
    El título de este documento (Yo, ”Fascista”) no puede entenderse a tenor de lo explicado hasta ahora. Yo no admiro a Mussolini, ni a Hitler, ni a Ledesma, ni a Franco, ni a Pinochet, ni a Bush, ni a los camorristas de algunos sindicatos, ni mucho menos a los “perros” de izquierda abertzale próxima a ETA. Cuando me proclamo “fascista”, en un modo parcialmente irónico pero con el corazón henchido de orgullo, lo hago por que me temo y la vez me alegro de encajar en lo que muchos mojigatos y “progres” de dos caras entienden como tal. Me explicaré.
    Para muchos, especialmente en nuestra querida España, tanto desde amplios sectores de la izquierda como del centro más amanerado, fascista es, a modo de insulto, toda aquella persona adepta a según que postulados ideológicos disconformes con lo “políticamente (izquierdosamente) correcto”.
    De este modo, todo aquel que, sin declararse abiertamente derechista, afirma públicamente sus sentimientos de orgullo españolista, exhibiendo pública y desvergonzadamente los símbolos nacionales, mantiene opiniones críticas con el fenómeno migratorio cada vez más masivo, se opone al aborto libre que de facto se produce en España, se muestra beligerante ante el avance de los regionalismos separatistas, solicita el endurecimiento de nuestro “maricomplejín” código penal, reivindica la vuelta del principio de autoridad a las escuelas y el fomento del elitismo y la excelencia…… tiene todas las papeletas para ser calificado como nazi o fascista sin más explicaciones.
    Presento aquí, sin ánimo, pero a la vez sin miedo de ofender, algunas de mis ideas respecto a diversos temas. Ideas propias de un “fascista”, de un “fascista” orgulloso de su ideario…

    ABORTO
    Según nuestra legislación vigente, cualquier mujer puede abortar en España sin límite de plazo alegando peligro para su salud psíquica. Si esta se demuestra, en la sanidad pública el aborto estará permitido, pero si no, es muy sencillo, por una cantidad no muy elevada de dinero (para lo que es un asesinato en toda regla ), abortar un feto de siete u ocho meses alegando un falso peligro para la psique de la madre.
    En España se producen unos cien mil abortos por año, alegando en un noventa y siete por ciento de los casos peligro para la mentalidad de la madre (¡tantas subnormales hay en este país! ). De aquí los incontables casos de muertes de fetos perfectamente válidos para la vida.
    Los “progres”, cuando se les muestran estos datos, suelen defenderse generalmente con algunos de las siguientes argumentaciones convenientemente autoprogramadas, a cual más demagógica y a prueba de imbéciles:

    -“Las personas opuestas al aborto lo hacen por razones religiosas, totalmente alejadas de la razón”.
    Es indudable que muchas personas se oponen al aborto en todos los casos por razones de irracionalidad religiosa, pero son cada vez menos. Sin embargo, la mayoría de los que nos oponemos al laissez-faire con respecto al aborto lo hacemos porque, aun entendiendo que en caso de peligro físico o psíquico ( ¡REAL! ) para la madre, la integridad de ésta ha de tener prioridad sobre la del feto, nosotros, desde un punto de vista humanitario y vitalista compatible con cualquiera que posea algo más que la sensibilidad de un boniato, entendeos que un feto de seis, siete u ocho meses, perfectamente viable para la vida, tiene el mismo derecho a disfrutar de esta que cualquier otro ser. Creo firmemente que la razón humana está sobrevalorada, que por encima de ésta está la vida, y que por tanto un bebé no tiene menos derecho a la vida que su madre, a no ser que ésta se vea realmente en peligro.

    -“Ante todo está el derecho a decidir libremente de la madre”.
    Ante todo está el derecho a vivir del feto, siempre que éste derecho no choque con el derecho de la madre a preservar su integridad. A muchos les cuesta hablar abiertamente de la defensa de este derecho sobre el derecho de la madre a decidir. Incluso muchos de los que se oponen al aborto libre lo hacen siempre desde argumentaciones como “el aborto es a menudo perjudicial para la madre”, o “muchas de las mujeres que acuden a abortar lo hacen engañadas por las clínicas / presionadas por sus familias”, buscando siempre giros en sus discursos para ir contra el aborto únicamente por lo perjudicial que puede resultar para la madre, como si, cobardemente, no se atrevieran a reclamar abiertamente el derecho a vivir de los fetos. De nuevo razón sobre vida. Si Nietzsche levantara la cabeza…

    -“Las personas opuestas al aborto solo defienden los intereses de la Iglesia Católica”.
    Las personas opuestas al aborto libre, desde posiciones a menudo irreligiosas, como es mi caso, no apoyamos los intereses de la Iglesia, sino que atacamos el interés de las clínicas abortivas que se enriquecen con el sufrimiento y la muerte. Parece ser que a muchos izquierdistas este tipo de “capitalismo salvaje” en su máxima expresión no les merece ninguna crítica. Allá ellos con su hipocresía.

    -“En los tiempos de Franco, a las niñas ricas de familias las mandaban sus papás a abortar en Londres”.
    Y qué, Durante el franquismo el aborto estaba totalmente prohibido en España, y por tanto es normal que quien necesitara abortar y pudiera permitírselo se marchara a países donde hubiera una normativa más racional a este respecto. Hay muchos que usan este argumento queriendo atribuirnos la hipocresía que al parecer tenían algunas familias adineradas de religión católica que durante el franquismo, a la vez que hablaban públicamente contra el aborto aquí en España, enviaron alguna vez a alguna hija a abortar en el Reino Unido. En algunos casos no negaré que así ocurriera, pero muchas tan solo hicieron lo que hubieran hecho otros muchos de poder, económicamente hablando, en caso de necesitar real y racionalmente abortar.

    Como se observa, las argumentaciones de los abortistas contra los que nos oponemos desde el vitalismo humanitario suelen ser fáciles de responder. Este tipo de gente suele ser bastante corta de mente y moral. Ven el mundo en “blanco y negro”, sin matices. Por lo tanto, o estás con ellos o eres un ultrarreligioso. Aunque insistas en que tu argumentación no tiene base religiosa, ellos se empecinarán en que así lo es (parece que a pesar de lo idiotas que parecen tienen un gran poder de clarividencia, ¡te conocen mejor que tu mismo!). Si finalmente logras hacerlos desistir de que insistan en esto, empezarán a defenderte el derecho a decidir de la “mujer” (la mayoría de los defensores del aborto libre son feministas) sobre al derecho a vivir del hijo. Razón sobre vida. Si finalmente les convences de que precisamente éste presupuesto es el que tiene un tufillo a religioso difícilmente soportable, siempre les quedará el echarte en cara que la estamos en una democracia y que aquí unos cuantos carcas no podemos imponer nuestro ideario ultramontatano. A ti te queda hacerle ver que la mayoría no tiene por que llevar la verdad, y que democráticamente llegaron al poder Hugo Chaves y Hitles, y a ellos el insulto fácil….
    -¡Fascista !!

    En fin, dudo que exista un insulto más barato y fácil que éste, muy propio de la “progresía”…
    Considero que deberíamos avanzar hacia una ley de plazos que permita el aborto de los embriones, o lo que es lo mismo, hasta el tercer mes inclusive, ya que hasta pasada la etapa embrionaria no podemos hablar con propiedad de personas, de humanos.
    Esto no quita el hecho de que este tipo de abortos han de realizarse siempre bajo una estricta observación en pos de tratar de producir el menor daño posible al embrión, que al fin y al cabo es un ser vivo, y que en según que etapas ya posee formado su sistema nervioso, pudiendo por ello sufrir dolor. Sinceramente, el disponer de razón no nos da más derecho a no sufrir a nosotros que a un embrión, a un toro, o a un perro.
    Pasado el mencionado plazo de tres meses, solo en caso de grave malformación para del feto o de peligro real para la integridad física o mental de la madre puede justificarse la interrupción del embarazo.

    BIOÉTICA
    En este caso, las acusaciones aumentan de grado. Ya no se nos llama “fascistas”, sino directamente “nazis”, y este insulto no viene tanto desde posiciones izquierdistas, sino más bien desde personas católicas o cristianas en general.
    ¿Qué es lo que muchos defendemos al respecto desde posiciones no necesariamente izquierdistas?
    Ante todo, consideramos al hombre como un ser racional capacitado para elegir sobre su propia vida y muerte. Siguiendo este planteamiento, consideramos la eutanasia en sus formas pasiva y activa como un derecho para toda persona que, en plena capacidad de sus facultades, decide que prefiere la muerte a seguir sufriendo una enfermedad agónica y dolorosa.
    Ni que decir tiene que estas personas han de estar en tratamiento psicológico antes de tomar esta opción. Un equipo psicológico tratará de hacerle su difícil vida algo más soportable. Más si, aún con todo esto, el enfermo decide que quiere dejar el tratamiento, o incluso que se le ayude activamente a terminar con su agonía inútil, está en su total derecho de solicitarlo, y los médicos en la obligación de ayudarle en su fin.
    Mucho más complicado se nos vuelve este tema cuando hablamos de eutanasia referida a personas que no están en plena posesión de sus facultades mentales. Como ya indiqué, estoy a favor del aborto de fetos con graves malformaciones, y por coherencia, no viendo racionalmente diferencia entre un feto malformado de 7 meses y un recién nacido de unas semanas igualmente malformado, debería apoyar la eutanasia en este último caso. No por ello reconozco que cuesta admitir esta última posibilidad, en una actitud que puede incluso resultar hipócrita por mi parte. Pero así son las cosas. Muchos de los que apoyan el aborto libre de fetos independientemente de su grado de maduración, se echan hacia atrás al opinar sobre este tema.
    Al margen del tema de la eutanasia, otro asunto controvertido dentro de la discusión bioética es el tema de la selección genética y la investigación con embriones. Aquí el debate se centra en la “sacralidad” que cada uno le quiera dar a un embrión, generalmente desde una óptica religiosa del todo respetable pero irracional.
    Desde una perspectiva vitalista y humanitaria, no podemos darle al embrión la importancia que por el contrario si le daríamos a un feto de cinco o seis meses, cuyo aborto consideraríamos un asesinato. Por embrión se entiende, en la especie humana, al producto de la concepción hasta finales del tercer mes de embarazo.
    Desde luego que el embrión merece respeto como ser vivo que es, y a de manipularse siempre evitándole cualquier daño. Pero no podemos olvidar que el embrión es un ser vivo a la misma altura que una rata o una cobaya, por poco que a muchos les guste esta comparación. Y si consideramos desde una visión humanitarista que es lícito experimentar con ellos por el bien de la salud humana (siempre que se trate de hacerles el menor daño posible ), de igual modo, en un ejercicio de pura coherencia, debemos opinar con respecto a los embriones.
    Otro debate bioético hace referencia a si es lícito preservar la vida de personas en coma cerebral irreversible ( o en otras circunstancias similares ) de modo indefinido, “por si acaso en algún momento ‘resucitan’ “ . En esto mi opinión coincide plenamente con la de la Iglesia Católica, que ve esto como una forma de tortura teñida de falso humanitarismo, como una forma de no dejar morir a toda costa. No veo por mi parte ninguna justificación a este hecho.

    DEMOCRACIA
    La democracia es, según decía Churchill, el sistema político “menos malo” que existía. No le faltaba ninguna razón.
    La democracia implica formas de gobernar próximas al mayor número posible de ciudadanos, lo cual no está del todo mal. Sin embargo, como ya decía en el anterior apartado, la mayoría numérica por sí sola no es sinónimo de verdad.
    En un sistema democrático como el nuestro, el voto de una persona de moral dudosa, el de un analfabeto funcional, incluso el de un delincuente, posee el mismo valor que el de un ciudadano honrado, conocedor de mecanismos de acción social y de la marcha de los mercados. Así por lo menos lo vemos los “fascistas”.
    La realidad es que lo que comúnmente se conoce como democracia merecería más bien ser denominada como partitocracia, o, siendo más benevolentes, de democracia partitocrática, puesto que es el pueblo el que gobierna, sino unos partidos que a través y en función del número de diputados que hayan logrado colocar en las cortes, según los votos obtenidos por cada uno, aprueban o derogan leyes a voluntad, consultando directamente a los ciudadanos únicamente para asuntos MUY importantes, como pueden ser la aprobación de una reforma de la Constitución, la entrada de España en organismos internacionales, como la OTAN…
    Ciertamente, la democracia partitocrática, como la he denominado antes, tiene sus ventajas y sus inconvenientes…
    Entre sus ventajas podemos recalcar el hecho de que los grandes partidos, aquellos que acceden al Congreso y de ahí al poder, suelen tener un mayor criterio a la hora de formular leyes con respecto a algunos temas, como puede ser la política económica, que por su complejidad requiere un nivel de conocimientos muy por encima del que poseen la mayoría de los ciudadanos de a pié. Esto contribuye a la estabilidad de los mercados y de las instituciones, Sería un caos si temas de la complejidad del indicado estuviera bajo el criterio cambiante y poco informado de los votantes corrientes.
    Como inconvenientes, el hecho de que los votantes se ven obligados a elegir entre distintos programas electorales globales e inamovibles, es decir, si un votante elige votar con la papeleta del partido X, está aceptando con este gesto la totalidad de su programa. Está dando su aprobación a todo un programa electoral, cuando quizás solo está conforme con una parte. Cuando quizá solo está eligiendo entre lo menos malo, y elige al partido X porque apoya el 45% de su programa, mientras que del partido Y, el siguiente con más opciones de alcanzar el poder, apoya sólo el 40%. Sin embargo, los diputados del partido X que lleguen al Congreso, actuarán como si sus votantes les hubiesen dado carta blanca para contribuir al cumplimiento de la totalidad de su programa. Se da el agravante de que en España distintos partidos minoritarios pueden unirse para elegir al poder ejecutivo, desbancando al partido mayoritario del poder.
    Y yo me pregunto, ¿no sería mejor si sustituyéramos el sistema parlamentario por una serie de ministerios legislativos? De este modo los votantes podrían elegir a un ministro encargado de la legislación sanitaria, otro de la concerniente a inmigración, otro de la política exterior, otro de la educación….
    Juntos elegirían al presidente del ejecutivo, quien a su vez elegiría a los distintos ministros del poder ejecutivo, a cargo de ministerios que pueden coincidir o no necesariamente con los legislativos. Juntos se encargarían de elegir cada año los presupuestos a partir de los cuales legislarían.
    Este nuevo sistema tendría también sus inconvenientes, empezando por la descoordinación entre los distintos ministerios, especialmente en lo referente a la aprobación de los presupuestos, ya que cada uno tiraría para sí, sobre todo tratándose de ministerios gobernados por personas de partidos distintos.
    Sin duda este nuevo sistema es por ahora una utopía; quizá traiga más problemas que soluciones; es probable que la necesaria reforma del sistema democrático no salga de los límites del parlamentarismo…. Pero yo no me resisto a estudiar a fondo la forma de hacer esto viable e invito a quienes esto lean a hacerlo también.
    Todo sea por la consolidación y el perfeccionamiento de la democracia en España.
    Mientras esperamos a que esta utopía política deje de serlo, no sería fácil señalar lo que muchos consideramos como los dos grandes fallos del parlamentarismo español, los que merecen una corrección más urgente, e indicar posibles soluciones.
    El más grave de estos fallos es, como ya he indicado, el hecho de que ninguna ley impide que el partido más votado se vea en la oposición como consecuencia del pacto entre dos o más partidos perdedores. Un ejemplo paradigmático de esto lo pudimos ver en Cantabria tras las elecciones regionales de 2007, cuando el dirigente del tercer partido, los regionalistas del PRC, ascendió a la presidencia de la comunidad autónoma con el apoyo del segundo partido, el PSOE, dejando en la oposición al Partido Popular, que sin embargo había sido el más votado.
    Otra de las grandes injusticias que permite nuestro sistema es el hecho de que los partidos de ámbito regional, muchos de ellos de corte explícitamente separatista, son siempre los grandes beneficiados del sistema. Para quien quiera negar esto, baste mostrarle los datos de las elecciones generales de 2004, en los que se puede apreciar como Izquierda Unida, con el 4,96% de los votos, obtuvo tan sólo 5 diputados, frente a los 10 de CiU con tan sólo el 3,24%, los 8 de ERC con el 2,54%, o los 7 del PNV, que tan sólo obtuvo el 1,63% de los votos.

    No son pocos los que proponen, para acabar con esta situación vergonzante de privilegio para los separatistas, acabar con el sistema actual de circunscripciones provinciales, por una circunscripción única a nivel nacional, donde se adjudiquen los escaños en función del porcentaje de votos obtenidos a nivel nacional. Esto acabaría para siempre con la injusticia de los separatistas, quienes, aún siendo los grandes privilegiados del sistema, no cesan en hacer gala de su patético victimismo.

    Un problema común en prácticamente todos los sistemas de gobierno es la falta de formación del electorado. Sobre esto hablaré en el siguiente apartado, referido a la educación.

    EDUCACIÓN

    Nuestra educación no coincide ni con las necesidades del mercado, ni con las del estado, ni menos aún con las de la comunidad .El hecho de que la educación española es enormemente deficiente es una obviedad que podemos observar claramente en los informes PISA de los últimos años.

    En una economía de mercado cada vez más competitiva, nuestros estudiantes requieren adquirir un nivel de conocimientos en lo referente a idiomas y nuevas tecnologías muy por encima del que en la actualidad pueden obtener, al menos en la educación pública. Rajoy señaló una vez la conveniencia de posibilitar la medida de que un alumno no pudiera superar el bachillerato sin un nivel medio de inglés. Quizá tenga mucha razón en este punto.

    En cuanto a la preparación de los estudiantes para la participación en la política del estado, actuando como votantes con conocimientos sobre economía, instituciones y sociedad en general, ésta está muy lejos de ser la adecuada.

    El conocimiento que los alumnos adquieren sobre las instituciones estatales es enormemente básico. Sobre economía, tan sólo aprenden una cantidad de información medianamente aceptable los alumnos de bachillerato que se decantan por una de las opciones específicas de éste. En cuanto a los conocimientos sobre el ámbito social, pongamos por simple ejemplo el fenómeno migratorio, éstos son prácticamente nulos. Lo único que se les enseña (de un modo teórico e inadecuado, a través de la nueva Educación para la Ciudadanía ) es a respetar a los inmigrantes, a la gente de distinta raza y cultura, lo cual en principio no está mal, pero en ningún momento se les da un nivel de información aceptable sobre los beneficios e inconvenientes que acarrea éste fenómeno, lo que les hace fáciles víctimas de la demagogia en uno u otro sentido.

    En cuanto a la educación encaminada a ser unos buenos miembros de la comunidad. Ésta no puede ser más deficiente. A través de Educación para la Ciudadanía se les pretenden inculcar determinados valores cívicos y psicoemocionales (principalmente), como el respeto a los diferentes antes mencionado. Esto, por sí sólo, como ya he indicado, no está mal en absoluto, pero es del todo insuficiente.

    El valor de la familia como pilar fundamental de la sociedad no se inculca como es debido en la mayoría de los libros de esta asignatura. En alguno que otro este valor se intenta inculcar de un modo algo anticuado, lo que tampoco es deseable, como aquél en el que escribe el psicólogo Luis Rojas Marcos, destinado especialmente a los centros de enseñanza concertados de orientación católica.

    En cuanto al valor del respeto a las instituciones… ¿cómo se puede inculcar algo así en un medio de total falta de respeto por parte de alumnos y padres de éstos (si no de la mayoría, de muchos), hacia la labor de los profesores. Cómo se les puede exigir a estos alumnos, a los que la falta de obediencia y respeto hacia sus educadores les sale impune, que luego respeten a los policías, los jueces, los médicos… Devolver a las aulas el principio de obediencia y jerarquía, sin que esto en ningún momento signifique la vuelta al autoritarismo docente y al “la letra con sangre entra”, es una pieza clave para inculcar el respeto por las instituciones.

    De todos modos, para edificar a los futuros trabajadores, ciudadanos, miembros de la sociedad, todo esto a la vez, hay que educarlos en el correcto mantenimiento de la salud física y psíquica, pilares de la personalidad. Esto, que se intenta desde asignaturas como Educación Física, Ciencias Naturales, o Educación para la Ciudadanía, no es para nada suficiente.

    De nada sirve dar un par de horas semanales de E.F. teórica, si después muchos de los alumnos, una vez vueltos a casa, se encierran en sus habitaciones a jugar con la “Play” hasta que se les enrojezcan los ojos. Es por esto que considero oportuno la obligatoriedad para todo el alumnado de, vía actividades extraescolares gratuitas, realizar deporte todos los días tras el horario lectivo.

    De nada sirve tratar de inculcarles hábitos saludables de nutrición e higiene, si en las cafeterías se deja consumir a su libre albedrío la alimentación más grasienta, si en los comedores la dieta que se les da a los pequeños dista de ser la adecuada.

    De nada sirve informarles de un modo más o menos extenso sobre el funcionamiento de sus cuerpos, si con esto no se les dan nociones de medicina básica (que impidan que en un futuro colapsen los servicios de urgencia de los hospitales por las afecciones más leves ) y primeros auxilios.

    De nada sirve darles lecciones de inteligencia emocional a partir de la ESO, si los alumnos no han recibido una correcta formación en este sentido desde el inicio de su carrera académica, desde la educación preescolar, en las edades más tempranas de la formación psíquica de la personalidad. Justo desde estas edades tempranas es cuando se le han de enseñar a desarrollar habilidades sociales como la empatía, así como ha desarrollar mecanismos de autodefensa contra el estrés, la depresión o la ira.

    Para fomentar este tipo de educación vendría muy bien que los alumnos realizaran como materia extraescolar obligatoria y gratuita, algunos días en semana, algún tipo de educación artística, sea baile, música, pintura, escritura o escultura, actividades todas éstas encaminadas a liberar de modo sano y constructivo la carga emocional acumulada.

    Por supuesto, es para mí evidente la necesidad de educar a la infancia y a la juventud en el respeto y contacto con la naturaleza. El pasar temporadas veraniegas de al menos unos 15 días en el campo, reforzando los lazos del alumnado con el medio ambiente, fomentando el espíritu de camaradería, así como el principio de autoridad hacia los monitores que estén con ellos guiándoles en todo momento, todo ello a la vez que hacen vida sana mediante el ejercicio constante al aire libre, deben ser unas “vacaciones” obligadas y gratuitas para todos los niños y jóvenes.

    No puedo obviar en este apartado el hablar de la imperiosa necesidad de fomentar el elitismo y la excelencia entre el alumnado. Los alumnos de un mismo nivel han de dividirse en tres aulas o clases en función de sus capacidades formativas.

    De esta forma, tendríamos, dentro del curso de 3º de la ESO, por ejemplo, un aula en la que estudiarían los alumnos provenientes del extranjero, al menos aquellos con mayores dificultades de integración, junto con aquellos alumnos españoles con más dificultades en cuanto a la adquisición de conocimientos. En otra, estudiarían los alumnos generalmente más aventajados, dejando un tercer aula para el alumnado de nivel intermedio. Los alumnos que, independientemente de su nivel formativo, causen problemas en clase por su indisciplina, deberían ser recluidos sin más en aulas de castigo.

    Finalmente, cabe tratar la imperiosa necesidad de rebajar la edad de escolarización obligatoria. ¿Por qué mantener a un joven de 14 o 15 años en el sistema educativo, cuando el y sus profesores conocen de sobra su nulo interés para aprender lo que el resto de sus compañeros? ¿No sería más racional que estos alumnos, una vez cumplidos los 14 años, sean directamente enviados a estudiar (de modo igualmente obligatorio y gratuito ) algún tipo de formación profesional de grado medio?

    Este tipo de formación profesional duraría dos años, incluyendo teoría y práctica, por lo que no sería necesario rebajar la edad mínima necesaria para iniciarse en la vida laboral.

    Igualmente, podríamos también alargar de dos a cuatro años la educación media preuniversitaria. Dividida ésta en dos ciclos de dos años cada uno, los alumnos que quisieran estudiar ciclos formativos de grado superior, estudiarían el primer ciclo de la enseñanza media, mientras que los que deseen entrar en la universidad, estudiarían dos años más de enseñanza media en la modalidad de este segundo ciclo que más concuerde con la carrera que deseen cursar.

    ESPAÑA: INFRA Y SUPRAESTRUCURA NACIONAL Y ESTATAL

    La nación y el estado español están sufriendo un doble desgaste. Por un lado, las competencias del estado central están disminuyendo a favor de las comunidades autónomas, del mismo modo que el sentimiento de unidad nacional se diluye entre muchos que convierten el afecto hacia sus regiones en opciones ideológicas explícitamente separatistas.

    En dirección contraria, el estado español, en cuanto que país miembro de Unión Europea, transmite cada vez más competencias a este organismo supranacional, a la vez que el sentimiento nacionalista español sobrepasa los límites de nuestra patria y, en un sentimiento que une tanto a españolistas como a regionalistas separatistas, se admira el advenimiento de la gran nación europea.

    Por mi parte, comparto como el que más el sentimiento europeísta, es más no lo considero para nada un desgaste del sentimiento nacional español. En un mundo plenamente globalizado, con las superpotencias que representan Estados Unidos y cada vez más China como actual líder del mundo en el primer caso, y como país con capacidad para convertirse en una potencia económica y política equiparable a los americanos, en el segundo, salta a la vista que Europa, como unidad de destino, ha de hacer valer la voz de las naciones que la componen frente las superptenicas antes nombradas.

    No debe ni puede aspirar Europa a convertirse en dueña del mundo, quizás ni siquiera a ser una superpotencia más junto a una o dos más. Pero la voz de Europa ha de hacerse sentir en todo el mundo con fuerza. No puede ser una voz más entre otras muchas, sino que ha de hacer valer ante todo el mundo nuestros intereses, sin que esto sea nunca en menoscabo de naciones más débiles.

    Como ya está suficientemente claro, mis sentimientos europeístas y mi apoyo a la Unión Europea son totales, sin menoscabo de mi españolismo. Es más, ya puestos, aprovecho este apartado para mostrar igualmente mis sentimientos de afecto por la humanidad entera y para apostar por que la ONU (actualmente muy corrompida en muchos puntos) se regenere y se convierta en auténtico garante de los derechos humanos en todo el mundo, incluyen la democracia, para lo cual no hay coherencia con el hecho de que dictaduras como la China tengan derecho a veto.

    Paso ahora a comentar lo que en mi opinión es una situación más que preocupante: el citado menoscabo del sentimiento españolista y de las competencias del estado a favor de los regionalismos y las comunidades autónomas.

    Este ascenso de los regionalismos más o menos secesionistas se acompaña por la tibieza de los españolistas en la defensa de la unidad nacional. Muchos, sobre todo desde sectores de izquierda y centro, conciben el orgullo nacional como algo trasnochado, tardofranquista, fascista…

    Esto se puede ver, por poner sólo un ejemplo, en la naturalidad con la que nos ponemos una camiseta con la bandera inglesa o brasileña, mientras que por llevar una pulsera con los colores nacionales, es probable que más de uno se nos quede mirando mientras especula internamente sobre la radicalidad de nuestro ideario.

    El hecho más lamentable está en hecho más que palpable de que el separatismo es alentado implícitamente desde las mismas instituciones del estado central. ¿Cómo? Principalmente de dos maneras:
    1- A través de la actual legislación electoral, que como expliqué anteriormente en el apartado “DEMOCRACIA “, beneficia de un modo vergonzante a los partido separatistas.
    2- A través del traspaso de competencias educativas a las comunidades autónomas.
    Con esta segunda vergüenza hemos regalado a los secesionistas un vehículo de adoctrinamiento de la infancia y juventud de sus regiones totalmente impagable. La cantera de borregos votantes del nacionalismo está del todo asegurada de esta forma, ya que se les educa, al menos en algunas regiones, en una visión de la historia limitada y distorsionada, en la que los grandes hechos históricos protagonizados por la nación española son silenciados a favor de una exaltación regionalista simplista y cateta.

    A esto se suma la pobreza del conocimiento que adquieren de la literatura española en castellano y, lo que es más grave, el hecho de que el castellano se ve cada vez más marginado como vehículo de transmisión de cultura en los colegios, llegando al hecho lamentable de que en algunos colegios se les prohíbe a los alumnos expresarse en castellano, la lengua materna de la mayoría, incluso en el tiempo de recreo.

    La devolución inmediata de las competencias educativas al estado central, junto a una reforma profunda de nuestra Ley Electoral, son los requisitos imprescindibles que hemos de exigir los que deseemos la unidad, no hablo sólo del estado, sino ante todo de la nación española.

    En cuanto al derecho de autodeterminación, opino que no podemos negar a los ciudadanos de las diputaciones provinciales de Vizcaya, Guipúzcoa o Gerona ( nunca a los llamados “pueblos vasco y catalán “) el derecho a decidir sobre el futuro de sus diputaciones, siempre que este futuro no incluya nunca la creación de un ejército propio al margen del Español, o el derecho a mantener una política exterior propia fuera del ámbito de la Unión Europea, si bien dentro de este organismo podría permitírseles autonomía plena.

    ¿Por qué hago referencia a las provincias y no a las comunidades autónomas?

    Porque supondría reconocer a los llamados “pueblo catalán, vasco, gallego o andaluz “ a través de sus respectivas regiones institucionalizadas, capacidad jurídica, que sólo poseen los ciudadanos. Éstos se agrupan en municipios, que a su vez se agrupan en diputaciones provinciales o similares.

    De esta forma, permitiríamos a los guipuzcoanos decidir sobre el futuro de su provincia, dentro de los márgenes que ya señalé arriba, y no al “pueblo vasco”, que, a través de la Comunidad Autónoma del Pais Vasco, se articula en tres provincias. Podría darse entonces el caso de que la mayoría, especialmente los residentes en Guipúzcoa y Vizcaya, votaran a favor de la secesión, arrastrando de este modo con ellos a los ciudadanos de Álava, provincia con menos votantes y mayoritariamente españolista.

    Dado este caso, los alaveses tendrían que volver a las urnas para separarse del resto de los vascos, ahorrándose esta necesidad de votarse provincia por provincia.

    INMIGRACIÓN

    El fenómeno de la inmigración, abarcado en toda su complejidad, presenta notables consecuencias tanto negativas como positivas. De la aptitud que hacia este hecho adopten las instituciones y la sociedad en general, dependerá que la balanza se incline hacia un lado o hacia otro.

    Hay muchos modos en los que me sería posible abordar este tema para, de una forma honesta, enumerar tanto los perjuicios como los beneficios de la inmigración. Concretamente me decanto por empezar citando los males que según muchos nos ocasionan los inmigrantes, para posteriormente dar mi opinión sobre estas ideas, exponiendo entonces, por contraposición, lo que según muchos entendidos son los beneficios reales de la inmigración.

    Los principales perjuicios que según muchos nos ocasiona la inmigración son:
    1-Significativos recortes de puestos de trabajo y salarios para los trabajadores nacionales.
    2-Disminución de las ayudas sociales que reciben los nacionales, debido a que muchas de estas se destinan a los inmigrantes.
    3-Aumento considerable de la delincuencia.
    4-Menoscabo de nuestra identidad racial y cultural, por la mezcla de sangre y de culturas.

    No conozco lo suficientemente bien el tema de la inmigración como para comentar largamente cada uno de estos puntos, pero trataré de dar, como un ciudadano más, mi humilde poco abultada opinión sobre estos temas,

    Con respecto al primer punto, mi opinión es ante todo favorable a la libre circulación de empresas y trabajadores, siempre cumpliendo con algunas condiciones de obligado cumplimiento. Concretamente, en el caso de la mano de obra inmigrante, esta ha de estar siempre regularizada. El trabajo de inmigrantes sin regularizar ha de estar fuertemente penado, tanto para el trabajador como para el contratante. Sólo de este modo no se corre el riesgo de que nuestros sueldos bajen a consecuencia de la mano de obra barata “de importación”, o al menos lo harán menos que si no se actúa del modo debido.

    Estando totalmente regularizada la mano de obra inmigrante, los trabajos que estos logren serán los que consigan dentro de una competición libre y justa con los trabajadores nacionales. Tienen más facilidad para conseguir trabajo en puestos a los que también aspiren los trabajadores del país de acogida, será por poseer una mayor cualificación, y la solución a esto no estaría nunca en instaurar desde el gobierno algún tipo de discriminación a favor de la mano de obra nacional, sino en trabajar por que esta sea más competitiva, mediante una formación profesional gratuita y continua.

    Bien es cierto que los inmigrantes reciben un gran número de ayudas sociales, pero hemos de tener en cuenta dos hechos irrefutables:
    - Los inmigrantes, a pesar de esto, tienen, a decir de todos los indicadores de carácter oficial, una responsabilidad importantísima en el crecimiento que en la actualidad y desde hace algunos años está beneficiando a nuestra economía.
    - Los inmigrantes, en parte gracias a las medidas de reagrupación familiar, que ciertamente consumen muchas ayudas sociales, son los grandes responsables de que nuestra natalidad esté empezando a crecer por primera vez en muchos años, lo cual supone una esperanza para el mantenimiento futuro de nuestro sistema de pensiones.

    La solución con respecto a este punto estaría, por un lado, en aumentar los impuestos sobre el dinero que estos inmigrantes mandan al extranjero, dinero que por tanto no repercutirá en nuestro beneficio; y por otro, en tomar medidas natalistas para los nacionales, evitando al país la dependencia excesiva de la mano de obra extranjera y la necesidad imperiosa de tomar medidas de reagrupación familiar.

    Pasando ya al tercer punto, tan solo puedo admitir que, a no ser que los mismos que desde las instituciones oficiales nos dan los datos al respecto sean todos una “panda de nazis” infiltrados en las altas esferas del poder, lo cierto es que la mayoría de nuestra población reclusa es extranjera, consecuencia directa de la inmigración ilegal.

    Obviamente, un inmigrante ilegal que llegue aquí sin formación, sin conocer a nadie, en definitiva, con casi nulas de obtener trabajo y permitirse el pago de un alquiles, necesariamente tendrá que acabar ganándose la vida por medio de la delincuencia, vía tráfico de drogas o similar.

    Puede sonar duro, puede sonar incluso fascista, pero mientras se consigue (con pactos que más bien parecen el resultado de un chantaje hacia nosotros) que los países de origen de estos inmigrantes acepten que éstos les sean devueltos, la construcción de grandes centros de retención por toda el país donde resguardar a estas personas me parece que es la única solución. De estos cetros saldrían solo para, o bien volver al país del que proceden, o bien para acudir a trabajar con alguien que haya decido contratarles.

    Solo así no tendremos que ver más a magrebíes y subsaharianos ilegales campando por ahí sin lugar donde guarecerse y sin casi ningún otro tipo de dedicación posible que las situadas fuera de la legalidad.

    En cuanto al último punto, trataré por separado los temas referidos a la mezcla racial y cultural.

    Mientras más avanza la ciencia, más se deshace toda la mitología que aún algunos mantienen como cierta acerca de la superioridad-inferioridad de ciertas razas. Por suerte, éstos son hoy por hoy una minoría. Además, aún si fuera cierta la superioridad de los blancos (el racismo blanco es el más conocido y divulgado, aunque existen supremacistas de todas las razas ) si una persona blanca acepta como pareja a una de raza negra o asiática, sería siempre “problema ” suyo, como persona libre y racional que es.

    Otro tema es el de las culturas. En este punto no soy nada relativista, y defiendo totalmente la supremacía de algunas culturas sobre otras. Como puede ser el caso de la occidental sobre la islámica o la hindú, con todos los fallos que la primera contenga. La considero la más avanzada, sin que por ello tenga que querer imponerse a las demás, menos aún por la fuerza, y aceptando siempre que en otras culturas hay aspectos (algunos de los cuales existían antes de las nuestra) que nos vendría bien aceptar como propios.

    Nuestra cultura no se perderá si logramos inculcarles a la infancia y la juventud los valores que esta representa. De este modo nuestras formas de entender la vida y lo que nos rodea, nuestras virtudes y libertades, no se perderán ante el avance de culturas foráneas como la islámica.

    Los inmigrantes han siempre de tratar de integrarse en nuestra cultura, y la suya les será respetada solo cuando ésta no choque frontalmente con la nuestra, como es el caso de los derechos de la mujer. En ningún momento hemos de permitir que los inmigrantes formen guetos, tanto físicos como socioculturales, es decir, que formen una red social y de transmisión de cultura y religión propia, paralela e incluso enfrentada a la nuestra.

    JUDÍOS

    De un modo alto malicioso, muchos judíos han acusado de antisemitas a aquellos que han levantado su voz contra la situación del pueblo palestino. Parecen olvidar que los árabes son también de raza semita, al igual que los antiguos fenicios y cartaginenses, cuya sangre corre por las venas de los españoles.

    Tras la Segunda Guerra Mundial, los ingleses, en un magnífico ejemplo de generosidad con lo que no les pertenece, cedieron parte de sus tierras en Palestina a los judíos para que pudieran ellas reconstruir el estado de Israel, siguiendo la meta ideológica de la mayoría de los movimientos sionistas del momento. Para esto, muchos árabes fueron expulsados de sus casas.

    En represalia, algunos países árabes lanzaron un ataque contra Israel para recuperar los territorios arrebatados, pero el estado judío, más fuerte, acabó venciéndoles, apropiándose en venganza de algunos territorios pertenecientes a los estados árabes que lanzaron la ofensiva.

    Años más tarde, ante la pretensión de Nasser, presidente de Egipto, de nacionalizar el canal de Suez, Israel, con el apoyo de Francia, Reino Unido y los Estados Unidos, lanzó un ataque contra Egipto para evitar este hecho, en un ejemplo vergonzante de intromisión en la política interna de un país soberano.

    Posteriormente, con motivo de la alianza militar, del Egipto de Nasser con Siria y Jordania, el estado israelí, temiendo ser atacado, lanzó un ataque preventivo, aprovechando ya que estaban para ocupar más tierras.

    Finalmente, en el año 1973, durante la llamada guerra del Yom Kipur, las tropas sirias y egipcias lanzaron un nuevo ataque con la pretensión de recuperar las tierras que les habían sido arrebatadas por los judíos. De nuevo vencieron éstos la contienda.
    Décadas más tarde, es estado judío sigue ocupando las tierras que no les pertenecen, lanzando ataques sobre países como el Líbano cada vez que le viene en gana, y negando a Irán la posibilidad de acceder a la energía nuclear a la vez guardan en su poder armas nucleares, todo ello con el inestimable apoyo de los Estados Judi… ¡perdón!, Unidos, de América, Un país en el que el lobby judío sigue teniendo un poder importante, y la derecha religiosa de orientación evangélica y pro judía tiene un control decisivo sobre gran parte de la sociedad y de la clase política americanas.

    Da igual, por más perrerías que hagan, muchos judíos seguirán defendiéndose de todos los ataques que se hagan a su conducta con acusaciones de antisemitismo u otras lindezas por el estilo.

    Está claro que si el psicópata de Adolf Hitler pretendía, por medio de la masacre vomitiva que significó el holocausto, acabar con el poder judío, desde luego se lució. Nunca antes habían los judíos acumulado tanto poder económico, político y militar.

    RELACIONES IGLESIA – ESTADO

    La tradicional vinculación en España entre estado, nación e Iglesia, hasta el punto que la catolicidad era “codicio sine qua non” para poder ser considerado español.

    Esta íntima relación entre España y el catolicismo hace tiempo que se está rompiendo… ¡Gracias a Dios!

    Para los ciudadanos amantes de la democracia y la libertad, la completa separación entre la Iglesia y el estado español es la meta a conseguir a este respecto.

    La vinculación ya mencionada entre el estado y la Iglesia en España ha dificultado grandemente el asentamiento de un sentimiento nacionalista al margen del resto de naciones católicas, y es por ello que no solo desde la izquierda, sino incluso desde pensadores fascistas ( fascistas de verdad, sin entrecomillar ) como Ramiro Ledesma, se ha criticado a las instituciones católicas.

    En una sociedad libre y laica, la moral católica tan solo influye entre sus fieles, sin que la opinión de los obispos tenga ningún valor para los políticos democráticamente elegidos por la ciudadanía.

    Para aquellos que estamos en contra de la moral católica en casi tantos temas como aquellos en los que se ha intentado por parte de la Iglesia que esta influya en la política española prácticamente desde el inicio de la Transición, la lucha no está nunca en atacar a la Iglesia por sus ideas, ya que es totalmente libre para expresar las ideas que desee, sino en lograr que la separación Iglesia-estado sea por fin total y definitiva.

    Hay muchos “progres” que gustan de atacar constantemente a la Iglesia, en vista de que es una actitud que vende muy bien entre ciertos sectores de la izquierda y el centro, los cuales de un modo totalmente hipócrita, demagoga y analfabeta, hacen afirmaciones como:

    -“La Iglesia debería dejar de condenar el uso del preservativo, para no seguir siendo responsable de los casos de SIDA”.

    Lo que debería la Iglesia es dejar de tratar de influir en la política de los países democráticos. Si la Iglesia defendiera que la gente mantuviera relaciones sexuales sin preservativo, quizás fuera responsable de los casos de SIDA, pero no por ello somos nadie para entremeternos en las idioteces que haga cada cual siguiendo sus creencias. Pero es que se da el caso, aunque a muchos les sorprenda después de oír tanta demagogia “progre”, de que la Iglesia no defiende esto, si no que, muy por el contrario, lo que hace es recomendar la sustitución de los métodos anticonceptivos por la abstinencia sexual. Algo igualmente estúpido, pero que de seguirse sería imposible enfermar de alguna enfermedad venérea.

    Hipócritamente, en busca del aplauso televisivo fácil, la “progresía” gasta sus esfuerzos, no tanto en promover el laicismo, sino en criticar el catolicismo, algo del todo contraproducente para la causa laicista, si entendemos que, en muchos casos, mentar al enemigo es darle fuerza.

    SEGURIDAD

    Al margen de la lucha contra la inmigración ilegal mediante encierro en grandes centro de internamientos, la urgente reforma de los código penal y penitenciario es a mi parecer la acción política más urgente a la que debemos recurrir para reducir el grave problema de inseguridad que sufre nuestro país.

    Esto se ve dificultado por la prohibición de la Constitución de imponer penas de cadena perpetua o a trabajos forzados.

    Cualquiera que no esté gravemente influenciado por según que ideologías “ buenistas “, entenderá que aquel que asesina a un semejante no debería poder seguir siendo libre durante el resto de su vida. Esto es un acto de altísima misericordia por parte de la sociedad y el estado, ya que muchos podríamos pensar incluso que quien mata a otro merece la muerte. Los conocidos casos de inocentes condenados a muerte, en muchos de los cuales dicha sentencia se llegó a llevar a cabo, nos echan hacia atrás a la hora de proponer la pena de muerte.

    Sin embargo y por grave desgracia, la democracia partitocrática que ya critiqué en un anterior atentado dificulta el ascenso al poder de algún partido que pretenda reformar la constitución en este aspecto, y los partidos mayoritarios son del todo insensibles al deseo mayoritario y racional de la ciudadanía de permitir las condenas a cadena perpetua a asesinos, así como a los delincuentes sexuales, reincidentes y de mentalidad psicópata en su amplia mayoría, por el grave peligro que su libertad supone para la seguridad de la sociedad.

    A parte de esto, ¿por qué no podemos poner a trabajar a presidiarios en trabajos pesados para los que es difícil encontrar mano de obra, pongo por ejemplo la limpieza de montes? Los presidiarios y los ilegales internados han de trabajar en algo con lo que paguen el sustento que no hay por qué tener que darles totalmente gratis.

  37. Joaquín Says:

    Seguro que encontraras otras páginas fascistoides y neonazis que tendrán mas ganas de leer tus párrafos extremistas y poco humanos que esta web, que representa ideas bastante opuestas a las tuyas.
    Si quieres mañana te hago un resumen del idel marxista-comunista y te ensañaré lo tan justos que pueden llegar a ser.
    Si tapamos los hechos y solo nos ceñimos a teorias que en la práctica no se cumple, cualquiera puede defender una ideologia.

  38. pepito Says:

    Jobar, Jose Antonio, que capacidad…admirable de verdad. Eso si, es muy tarde y he leido un poquito de lo que has escrito y por desgracia, lo poquito que he leido es una mentira enorme; a saber:
    “Otra de las grandes injusticias que permite nuestro sistema es el hecho de que los partidos de ámbito regional, muchos de ellos de corte explícitamente separatista, son siempre los grandes beneficiados del sistema”. Es mentira y por muchas veces que se diga no dejara de serlo y aqui te lo demuestro:
    En este link esta por si no se puede leer bien:
    http://personales.ya.com/josumezo/malaprensa/2004/11/una-mentira-mil-veces-repetida.html

    Veamos los datos de las elecciones de marzo. Se emitieron en total 25.483.504 votos a candidaturas (excluye nulos y blancos). Como hay 350 diputados, podríamos decir que “toca” a 1 diputado por cada 72.810 votos. Dividiendo los votos de cada partido por esa cuota podríamos calcular cuantos diputados sería “justo” que cada partido tuviera, y lo podemos comparar con los diputados que efectivamente tuvo. Este es el resultado:

    Votos Diputados “justos” Diputados obtenidos Sobre/infra representación
    PSOE/PSC 11.026.163 151,44 164 12,56
    PP/UPN 9.763.144 134,09 148 13,91
    IU/ICV/EU 1.324.370 18,19 5 -13,19
    CiU 835.471 11,47 10 -1,47
    ERC 652.196 8,96 8 -0,96
    PNV 420.980 5,78 7 1,22
    CC 235.221 3,23 3 -0,23
    BNG 208.688 2,87 2 -0,87
    Chunta 94.252 1,29 1 -0,29
    EA 80.905 1,11 1 -0,11
    Nafarroa Bai 61.045 0,84 1 0,16
    Resto 781.069 10,73 0 -10,73

    Con la excepción del PNV y Nafarroa Bai, que tienen una sobrerrepresentación de 1,38 diputados, entre los dos, los demás partidos nacionalistas están infrarrepresentados, incluyendo a ERC, a quien le “falta” casi un diputado, y CiU, a quien le correspondería al menos un diputado más. Sumando a todos los nacionalistas, incluidos los sobrerrepresentados, el conjunto de los partidos nacionalistas tiene 2,55 diputados menos de los que debería. Por tanto, los más de 13 diputados que le “faltan” a IU (incluyendo sus versiones catalana, aragonesa, asturiana, balear, extremeña, valenciana y canaria, que aparecen por separado en los datos oficiales), no los tienen los nacionalistas, sino el PSOE y el PP, que tienen entre los dos más de 26 diputados más de los que les corresponderían por su proporción del voto (además de “quitar” diputados a IU y a los nacionalistas, los dos partidos principales recogen también los casi 11 diputados que corresponderían a todos los partidos sin representación parlamentaria).
    Es lo unico que he leido con atencion de tu filipica y es mentira… pues a saber que es lo demas…

  39. José Antonio Says:

    Tienes razón pepito, quizás los partidos separatistas son por lo general los que tienen una representación más justa a tenor de su número de votos, reconozco mi error.
    Pero no por ello deja de parecerme lamentable el hecho de que ante mis ideas sobre las injusticias del actual sistema democrático sólo sepas usar un error para realizar una crítica destructiva a la totalidad de mi texto. ¿Te parece bien que UPD (partido al que no sé porqué intuyo que denostarás) e IU hayan obtenido solo un escaño? ¿No piensas que nuestro sistema necesita una profunda reforma para hacerlo más justo, por el bien de todos?
    Si es así no sé porqué no me das la razón al menos en lo obvio. ¿Tenías tanta prisa que sólo podías criticarme negativamente?
    En fin, no me parece muy maduro ni justo por tu parte.
    Perdona si en algo te ofendo o me equivoco contigo.

  40. Stephan Says:

    Yo soy partidario de un sistema federal y estoy cogiendo asco a la palabra España gracias a la guerra que se monta entre catalanes y españoles…Yo vine a este pais y tuve que aprender catalán, ¿y qué? Tambien tuve que aprender castellano, ¿y qué? Yo sé hablar 3 lenguas (para unos dos)pero me da exactamente igual, lo que me da asco de verdad son los políticos que nos engañan enfrentándonos para complacer sus intereses económicos en vez de intentar solucionar un problema que seguro seguirá gracias a todos nosotros porque queremos llamarnos España (ya ha llegó ese dia) o porque no queremos saber nada de ella. Lo que sí puedo afirmar es que la lengua catalana que pasa por momentos delicados es menos hablado en los recreos de las escuelas y en la calle; 1/3 parte de los jóvenes menores de 15 lo hablan en familia o con las amistades. Aún así el catalán es un ejemplo europeo de sobrevivencia de tradiciones y de una lengua minoritaria .

  41. Tinder Says:

    QUERIDO FERNANDO: DE CÓMO UN ÁGIL PENSAMIENTO EN LA ESTELA DE NIETZSCHE Y CIORAN SE ENCIERRA EN EL ESPAÑOLISMO. QUIÉN TE HA VISTO Y QUIEN TE VE.

  42. Disidente Says:

    Querido Fernando
    Yo estoy absolútamente contigo. Siempre te he seguido, siempre me has parecido la Razón con patas (y la Psión)y me lo sigues pareciendo. Frente al puritanismo de derechas y al puritanismo de izquierdas tiene que haber algo. Creo que Rosa y tú habéis dado con ello. Ni fascio ni jacobinos!
    Me gusta lo de la transversalidad. Las mentes más amplias siempre han sido transversales: Scott Fitzerald, Aldous Huxley, Oscar Wilde, “Dirty Bertie”, Orwell, Baroja, Unamuno, Dalí…
    Pero me gustaría que me explicaras -si puede ser- lo del progresismo a derecha e izquierda y el conservadurismo a derecha e izquierda. Yo me hago una idea pero me gustaría tener ejemplos concretos. Yo entiendo que para le gente con una mentalidad de “cañada real” el proyecto UPyD les parezca rarísimo. Unos te llaman antiespañol otros españolista… Me parece que España todavía no está muy madura para esto. Ya veremos.

  43. Disidente Says:

    Querido Fernando
    No es que haya sito para un partido liberal. Lo que hay es sitio para una nueva ubicación espacial en política. No se llama izquierda ni se llama derecha. Se llama sentido común. Y tú de eso sabes un rato. En Alemania el sentido común se llama Grossen Coalitionen. En Reino Unido quizá new labour. En USA se llama Partido Demócrata y en Suecia Partido Socialdemócrata. Pero en España todavía no había nada. Y en Italia me temo que jamás lo habrá.

Leave a Reply