La CEOE sigue atacando al libre mercado

Los primeros enemigos de la libertad económica suelen estar entre los empresarios ya establecidos que quieren evitar la competencia y mantener cautivo su mercado. A través de su poder económico e influencia social son capaces de controlar al gobierno, y utilizarlo para preservar sus privilegios. No es nada nuevo, los economistas liberales llevas más de dos siglos denunciándolo.
No es extraño que las asociaciones patronales presionen al gobierno para que establezca barreras arancelarias para eliminar a los productores extranjeros y elevar los precios. Todos los gremios defienden intereses muy concretos. Los comerciantes piden la limitación de la venta ambulante y de las grandes superficies. Los restauradores quieren regular el horario de las retransmisiones deportivas, y las grandes superficies disfrutan con las leyes que consagran sus monopolios locales. La industria del ladrillo hizo su agosto gracias a la restricción política del suelo. Los farmacéuticos defienden el sistema de licencias y se opusieron a la comercialización de alimentos para bebés y preservativos en los supermercados. Los agricultores presionan para mantener la PAC, regular los precios y cerrar las fronteras.
Los empresarios también utilizan su influencia ante la opinión pública y el gobierno para conseguir de los contribuyentes el dinero que les niegan sus clientes. Reclaman obras públicas, planes RENOVE, subsidios para sectores en crisis, ayudas a la competitividad …
La CEOE es muy coherente con su trayectoria cuando pide “poner entre paréntesis” el libre mercado. En este caso para pedir que el Estado asuma el riesgo de las inversiones privadas avalando los créditos de las empresas. La propuesta de la CEOE convertiría al Instituto de Crédito Oficial en un monstruo similar a Fannie y Freddie, las Entidades de Patrocinio Público que han ocasionado la crisis de las hipotecas subprime. En los dos casos el Estado asume el riesgo y garantiza la devolución de los créditos. La respuesta racional de las empresas es asumir más riesgos. Si sale cara, se embolsan los beneficios. Si sale cruz, paga el contrubuyente.
























Septiembre 18th, 2008 at 16:54
Los empresarios en contra del libre mercado…
«Los primeros enemigos de la libertad económica suelen estar entre los empresarios ya establecidos que quieren evitar la competencia y mantener cautivo su mercado. A través de su poder económico e influencia social son capaces de controlar al gobie…