La discriminación continúa

El pasado dos de mayo murió Mildred Living, una mujer negra que luchó por la libertad de los americanos para contraer matrimonios interraciales. En 1967, veintidós años después de la derrota nazi, este tipo de relaciones estaba prohibido en 16 estados estadounidenses. La propia Mildred Living tuvo que abandonar Virginia para celebrar su boda con un hombre blanco.
La vuelta a su ciudad fue traumática. La pareja fue arrestada y condenada por “cohabitar como marido y mujer contra la paz y la dignidad de la comunidad”. Tuvieron que elegir entre un destierro de veinticinco años o la cárcel. Tras varios años de apelaciones el Tribunal Supremo eliminó la persecución segregacionista.
La obsesión de los políticos por entrometerse en la vida privada de los ciudadanos todavía provoca atentados contra la libertad. Recientemente un francés perdió la nacionalidad por casarse con un holandés. El gobierno de Sarkozy reconoce la doble nacionalidad para los cónyuges de extranjeros, siempre que sean matrimonios tradicionales. Frédéric Minvielle ha perdido sus derechos ciudadanos por celebrar un matrimonio homosexual. No ha ocurrido en la América de los años sesenta, ni en una dictadura árabe, sino en el mismo corazón de la Unión Europea.
Los políticos deben ser definitivamente alejados de los asuntos familiares. La solución que propone Juventudes Liberales es eliminar la clasificación administrativa de los ciudadanos en sexos, y reducir el matrimonio a un acuerdo privado sin regulación pública. Mientras tanto es necesario reconocer las bodas entre personas del mismo sexo.
























Mayo 8th, 2008 at 23:07
La discriminación continúa…
El pasado dos de mayo murió Mildred Living, una mujer negra que luchó por la libertad de los americanos para contraer matrimonios interraciales. En 1967, veintidós años después de la derrota nazi, este tipo de relaciones estaba prohibido en 16 est…