La familia y el Estado

La Iglesia Católica está en su derecho de condenar al infierno a los homosexuales, divorciados, amancebados, e incluso a quienes miren con concupiscencia a su propia esposa, desoyendo las advertencias de Juan Pablo II. Puede proponer a quienes quieran escuchar el modelo de familia más acorde con sus creencias. Nada de eso perturba las libertades ajenas, por mucho que las enseñanzas católicas puedan parecer arcaicas o inmorales.
En el momento en que la jerarquía católica reclama un ordenamiento jurídico que beneficie a la familia tradicional sobre todas las demás está atacando las libertades ajenas, y los liberales debemos ponernos en guardia. El Estado no debe ser utilizado para imponer un determinado estilo de vida acorde con la moral de unos cuantos, ni siquiera con la moral de la mayoría.
Nos ha sorprendido el escándalo que ha provocado la manifestación conservadora entre los nuevos inquisidores de la izquierda. Se quejan de la pretensión católica de utilizar la coacción estatal para entrar en las intimidades ajenas, e imponer su visión de la familia y de la moral sexual. Sin embargo no tienen ningún inconveniente en hacer exactamente lo mismo. Reclaman que se persiga la prostitución, imponen la censura publicitaria, prohíben el tráfico de drogas y se atreven a “evangelizar” a los fumadores. Los nacionalistas que se escandalizan por el intento de promover una identidad religiosa oficial, no tienen inconveniente en hacer lo mismo con la identidad nacional.
























Enero 3rd, 2008 at 11:24
El Estado SIEMPRE ha operado en el sentido de promover (o imponer) una serie de instituciones: el Estado es quien timbra o finiquita un matrimonio, incluso quien define qué lo es y qué no lo es, y tiene potestad para ello. No se puede pretender que las leyes se soslayen en base a criterios morales, mayoritarios o no, por muy “tradicionales” que sean. Es ingenuo pensar que la iglesia como poder de hecho va a pararse en barras: no quiso el divorcio, no quiso el aborto, no quiere que se oriente a los adolescentes acerca de temas sexuales… Lo que se está planteando es un asunto más de fondo: que la iglesia recupere potestades formales sobre una moral pública que, definitivamente, se ha emancipado de constricciones trascendentes. ¿De verdad piensan que en asuntos como la libertad sexual o de expresión va a darse pasos atrás? ¿quieren volver a la censura eclesiástica? ¿a los certificados de buena conducta que expedían los párrocos? La mitad del país está divorciada y liada con la otra media. INTERNET está sirviendo para que los sujetos conozcan otras posibilidades de vida que no se ciñan a eso que llaman “familia tradicional”. Es la de arena del capitalismo: ¿creen vuestras mercedes que le mecánica de la precariedad iba a limitarse al mundo laboral? NO. La interinidad ha llegado al lecho conyugal con la intención de quedarse. Si los católicos quieren vivir en sus ashrams, por mí vale. Pero por favor que no hagan de su modo de ver el mundo el únicio posible.
Enero 3rd, 2008 at 11:28
Las cosas en su sitio y Dios en todas partes
A falta de dos meses para las elecciones generales en España, los obispos acusan al Ejecutivo socialista de propiciar la “disolución de la democracia” mediante un “laicismo radical” y de retroceder, con su política social, en materia de derechos humanos. La respuesta que el Partido Socialista (PSOE) dio hoy a las críticas pronunciadas el domingo por los obispos en una multitudinaria concentración “por la familia cristiana” en Madrid fue inusualmente dura: es la Iglesia católica la que se está apartando “de los fundamentos esenciales de la democracia” con afirmaciones semejantes, indicó la formación en un comunicado que lleva por título “Las cosas en su sitio”.
Se abre un debate que podría ser interesante, aunque dudo que ninguna de ambas partes quiera profundizar en él: las leyes son aprobadas democráticamente (por la mayoría), pero ¿y si la mayoría está inspirada en Principios morales distintos a los democráticos?
Carlos Menéndez
http://www.segurosmagazine.es
Enero 3rd, 2008 at 12:12
En todo este asunto la Iglesia puede seguir cometiendo el gran error que en mi opinión ha propiciado gran parte de la situación actual de la familia: el usar al Estado, la coacción pública, para acomodar la vida de todos a su particular forma de ver las relaciones personales, la justicia y la caridad.
La relaciones personales son y serán siempre privadas. La coacción hacia una determinada manera de relacionarse no va a modificar esa realidad, si acaso, logrará cargar de razón a aquellos que sometidos a dicha coacción luchan contra ella y legitimándola ante la mayoría lo que esa misma mayoría podría considerar como una conducta socialmente inadecuada. Por tanto la imposición de una moral acaba por causar la reacción contraria.
Por otro lado la idea de justicia. En el momento en el que la justicia se aparta de los conceptos objetivos de justicia y se entra en los emocionales la justicia desaparece. Uno puede ser pobre, pero no es una situación injusta salvo que esa situación, individual y personal de cada uno, venga motivada por una agresión a su libertad o a su propiedad. Entonces sí se requiere de la Justicia para reparar dicha situación. Pero el instaurar mecanismos coactivos para superar la pobreza no sólo no elimina la pobreza sino que elimina una de las formas mas normales de la realización de su ideario religioso, la caridad. Aquel que se da gratuitamente y, sobre todo, voluntariamente sí está realizando el ideario de Jesús de Amor al Prójimo. ¿Se puede decir que se ama al prójimo cuando la acción social la deciden otros y a ti sólo te queda agachar las orejas y pagar lo que esos otros dicen para dárselo a quienes esos otros dicen? Sencillamente NO. Y la Iglesia ha colaborado activamente en esa desaparición de la idea de la caridad tan querida por ella misma al imponerla de manera coactiva a toda la sociedad.
Y una forma especialmente perniciosa ha sido el establecer mecanismos obligatorios para la percepción de ayudas públicas para situaciones determinadas, tanto de desamparo como de promoción. No es de recibo la invasión de la vida privada por parte de la Iglesia, pero tampoco se puede consentir que la aceptación de unas normas de comportamiento lleven aparejados regalos públicos, promovidos muchos de ellos por la Iglesia. Pongamos por caso:
Las ayudas a los hijos tenidos dentro del matrimonio. ¿Es que los nacidos fuera del mismo o sin padre conocido no tienen derechos? Pero esa no es la razón fundamental, sino que tales medidas, las ayudas por hijo nacido convierten a la natalidad en una fuente de ingresos, no sólo en un acto voluntario de amor y, muchos menos, un elemento de aceptación de la responsabilidad individual de nuestros actos. Convertimos a los hijos en mera fuente de recaudación. Pero, sobre todo, asociamos al Estado con la justificación, o no, de la natalidad.
Las ayudas a las viudas. Partiendo de una ideología machista, las mujeres no era normal que trabajaran para tener su propia independencia económica. Con la falta del marido y padre la situación de desamparo era habitual, pero en vez de cambiar la forma de pensar de la gente se consideró más oportuno actuar a favor del débil, muy loable, pero otorgando al Estado la capacidad de decidir quién era el que reunía los requisitos para la obtención de dicho beneficio. Y si son las viudas, casadas conforme a la norma de la Iglesia, ¿por qué no pueden serlo las parejas de hecho, o, los hechos consumados de las parejas homosexuales? En el momento en el que el Estado interviene en el reparto de dádivas, quien obtenga el poder podrá repartirlo a su antojo.
Son sólo dos ejemplos. No tengo por qué ser exhaustivo porque lo único que quiero reflejar es que la Iglesia ha sido cómplice del actual estado de cosas en el momento en el que fue totalizadora de la vida individual y social de los ciudadanos. El Estado, de hecho, le debe a la Iglesia mucho de su estructura y de su capacidad de intromisión. Por tanto, el quejarse ahora de que éste actúe en contra de sus propios principios debería de servirle de reflexión para tratar de evitar tanto el depender del mismo como de usar los mecanismos de la coacción estatal para imponer a todos su particular visión de la sociedad.
Por tanto, la Iglesia, la española y la mundial, tienen una oportunidad única de empezar a reconocer como principal valor la libertad individual. La libertad individual y la libertad de asociación, tanto social como religiosa, la libertad de pertenecer y vivir conforme a unos principios como el no hacerlo. Por ello, a día de hoy, cuando su libertad de expresión está siendo atacada tan furibunda y groseramente por parte del socialismo, algo que a los liberales no nos puede sorprender, hemos de defender el derecho de la Iglesia a reclamar lo que consideren oportuno, porque en democracia el gobierno ha de hacerse desde el escuchar todas las opciones, y en concreto para entender que no se puede agredir a los individuos en su libertad, como ahora es el caso, en la libertad de expresión.
Enero 3rd, 2008 at 17:07
Parto de la base de que no se si es la “jerarquía católica” la que reclama un supuesto “estilo de vida”
Tampoco estoy seguro de cuales eran exactamente esas reivindicaciones.
Pero lo que se es que la manifestación era para defender la familia tradicional, reconociendola adecuadamente en las disposiciones legales al efecto. Yo creo que esto está relacionadao con la desaparición por decisión de unos pocos, de la pareja hombre-mujer, como figura principal e historica del matrimono.
Quiero esto decir que el resto de tendencias quedan al margen de sus reivindicaciones, pero también de sus prohibiciónes en lo que respecta a la ley. No se prohibe que cualquiera haga lo que quiera en su casa, solo que se reconozcan las “combinaciones mejores” para la perduración de la especie.
¿solo yo entiendo esto?
Enero 3rd, 2008 at 17:30
Eso es precisamente lo repugnante, que pretendan que se reconozca la superioridad de unas “combinaciones” sobre las otras. El Estado no debe meterse en asuntos familiares.
Estos obispos son una pandilla de totalitarios. Que defiendan la familia tradicional si les sale que la sotana. Pero que no pretendan utilizar la fuerza del Estado.
La Iglesia está desvariando. Por un lado se escora hacia el lado conservador e intervencionista.
Por otro apoya el comercio justo, reniega del capitalismo y asume el discurso globofóbico. Reúnen lo peor de la izquierda y la derecha.
Enero 3rd, 2008 at 18:15
Si no se financiara con dinero de todos y no tuviera detrás un Estado que trata de condicionar la gobernabilidad de otros me parecería bien lo que hace la Iglesia católica española. Como no es así no me gusta.
Entiendo el rechazo que genera la Iglesia pero son los políticos quienes establecen si es delito o solo falta levantarle la mano a tu pareja, si tu hijo puede denunciarte por un cachete o qué conviene comer o cuanta luz gastar o qué juegos no comprar… sin que la mayoría deje de considerar “progresista” ese intervencionismo. Hoy en día cualquier película, libro o campaña publicitaria criticada por la Iglesia sube como la espuma; en cambio si el ataque viene del Instituto de la Mujer puede tener los días contados.
Enero 3rd, 2008 at 18:20
Camarada, si globofóbico es estar contra un gobierno mundial al estilo ONU o UE que aplique recetas mágicas para frenar el cambio climático o acabar con la guerra y el hambre, yo también lo soy. Creía que los liberales apostabais por gobiernos pequeños y locales, aunque en España desgraciadamente se confunda con nacionalismo.
Enero 3rd, 2008 at 20:57
El error de la Iglesia es pretender que unas combinaciones se consideres superiores a otras. Es decir, que estén protegidas por el Estado frente a otras, por encima de otras.
Ese es el error, pero no es repugnantes, Camarada Tersites. Los sindicatos promueven que se defienda al trabajador por encima del empresario, ¿es también repugnante? Los jugadores españoles de fútbol piden que se limite la entrada a jugadores extranjeros ¿es repugnante? Los agricultores piden que se limite la importación de naranjas ¿Es repugnante?
Con todos los respecto no creo que sea “repugnante” la palabra adecuada. Debería decir que es simplemente lo normal. Piden, como muchos otros, que el Estado juegue a su beneficio personal.
El problema, como empieza diciendo Hilketa, es que el Estado asume para si, la potestad de hacerlo, usa la coacción como arma para imponer conductas morales, o beneficios a quienes consideren oportuno quienes ocupen el poder en cada momento.
Pero lo que si queda claro es que incluso en las filas liberales hay muchos que prefieren la denigración de sus terrores favoritos en vez de luchar por la defensa de las libertades individuales.
Si por algo se puede atacar a la Iglesia es por querer imponer a todos sus ideas, y, como he dicho antes, estarían en el error si eso siguen persiguiendo, pero en el fondo lo que piden es que desde el Estado no se ataque a sus ideas, errando el camino si quieren defensa. Lo que los defendemos es que el Estado sea indiferente, que no intervenga tanto en la licitación como en la anulación del vínculo matrimonial. No es un asunto de Estado. Y si el Estado otorga derechos a un modelo determinado, lo que los liberales defendemos es que no intervenga. Al hacerlo también frente a otros modos de relación privada, es lógico, no “repugnante”, que quien entendía de las razones para que interviniera vea como se desnaturalizan dichas razones y, por añadidura, se ataca a sus creencias.
Por tanto, la actitud de la Iglesia, no sólo no es repugnante sino comprensible. La actitud de los liberales debería ser el pedir la no injerencia del Estado en la vida privada.
El regodearnos en el insulto a quienes piensan de manera distinta no nos hace mejores. Ciertamente.
Enero 3rd, 2008 at 21:14
Extiendo mi repugnancia por los sindicatos,los jugadores de fútbol y esos agricultores, como enemigos de la libertad que utilizan la fuerza para mantener sus privilegios.
Nadie ha atacado a la familia tradicional. Tan sólo se han equiparado a ella las uniones homosexuales. Como liberal preferiría que el Estado no renociera ninguna, que fueran todo acuerdos privados sin más intervención. Pero pedir privilegios para una de esas modalidades que parece totalitario.
La Iglesia Católica es una enemiga de la libertad, tanto en su ala derecha como en la izquierda.
Enero 3rd, 2008 at 23:29
Camarda Tersites Says: «Eso es precisamente lo repugnante, que pretendan que se reconozca la superioridad de unas “combinaciones” sobre las otras»
Como nos gusta sacar las cosas de quicio. ¿quien habla de superioridad? He dicho «mejores», además entre comillas, y refiriendome al aspecto de la supervivencia de la especie. Son mejores por un hecho tan objetivo y aplastante como el de la posibilidad de reproducción. Lo siento, no tengo la culpa de que la reproducción humana sea así, pero claro, para los fanáticos del relativismo ni siquiera esto está asumido.
En épocas antiguas (Grecia, o sea antes del cristianismo), la gente se juntaba como le salía de las narices, pero solo a la unión de parejas de distinto sexo y con la finalidad de formar familia se le denominaba matrimonio. Por que era precisamente eso. Las demas formas podían tener su necesidad, pero para cosas distintas. Démosle cobertura legal a lo que sea, pero no confundamos las cosas.
Claro que el estado no debe meterse en cosas familiares, pero lo hace, y sin que se lo diga la iglesia. El problema es que se vende que para defender unas cosas hay que destruir o denigrar otras. La cuestión es que no se le de preferencia a ninguna, pero se posiblite la elección del ciudadano.
«pero en el fondo lo que piden es que desde el Estado no se ataque a sus ideas, errando el camino si quieren defensa. Lo que los defendemos es que el Estado sea indiferente, que no intervenga tanto en la licitación como en la anulación del vínculo matrimonial»
Bastiat creo que ha se ha explicado algo mejor. Gracias
Enero 4th, 2008 at 5:22
LA VAGINA ES PARA PARIR Y EL ANO ES PARA HACER CACA.
LA CACA NO SE PUEDE FENCUNDAR, Y CUANDO UNO INTENTA,PORQUE ES MUY PROGRE O PERVERTIDO HACERLO, SE CONVIERTE EN UNA ABERRACION. PIENSALO DETENIDAMENTE, DA ASCOO.
PORQUE TANTO MIEDO A LA VERDAD. QUIERES VIVIR EN UNA MENTIRA, PUES ADELANTE, SOLO TIENES UNA VIDA. !OYE, CHICO, QUE YO SOY MUY LIBERAL, Y PORQUE NO, TENGO DERECHO AMAR TAMBIEN, VIVIMOS EN UN REGIMEN DE LIBERTADES, Y PORQUE NO PUEDO PENETRAR, POR EL CULO, ES MI LIBERTAD.
HAY GENTE QUE CONFUDE LA LIBERTAD CON LA MIERDA. PERO BUENO…. A OTRO LE DA POR MORDER ESQUINAS.. VIVE BIEN, LA VIDA ES BELLA QUE NO TE LLENES LA MANOS DE MIERDA. FIJATE, YA LO CHINOS Y LOS RUSOS HAN APRENDIDO A LAVARSE LAS MANOS, Y AHORA LOS ESPAÑOLES NOS LAS QUEREMOS MANCHAR. AYYYY, BUENO, BUENO Y YO QUE PENSABA QUE LA CULTURA DE LA IZQUIERDA ERA….. BUENO ME VOY TENGO SUEÑO, MAÑANA TRABAJO.
Enero 4th, 2008 at 7:19
Camarda Tersites Says: «Eso es precisamente lo repugnante, que pretendan que se reconozca la superioridad de unas “combinaciones” sobre las otras»
Como nos gusta sacar las cosas de quicio. ¿quien habla de superioridad? He dicho «mejores», además entre comillas, y refiriendome al aspecto de la supervivencia de la especie. Son mejores por un hecho tan objetivo y aplastante como el de la posibilidad de reproducción. Lo siento, no tengo la culpa de que la reproducción humana sea así, pero claro, para los fanáticos del relativismo ni siquiera esto está asumido.
En épocas antiguas (Grecia, o sea antes del cristianismo), la gente se juntaba como le salía de las narices, pero solo a la unión de parejas de distinto sexo y con la finalidad de formar familia se le denominaba matrimonio. Por que era precisamente eso. Las demas formas podían tener su necesidad, pero para cosas distintas. Démosle cobertura legal a lo que sea, pero no confundamos las cosas.
Claro que el estado no debe meterse en cosas familiares, pero lo hace, y sin que se lo diga la iglesia. El problema es que se vende que para defender unas cosas hay que destruir o denigrar otras. La cuestión es que no se le de preferencia a ninguna, pero se posiblite la elección del ciudadano.
«pero en el fondo lo que piden es que desde el Estado no se ataque a sus ideas, errando el camino si quieren defensa. Lo que los defendemos es que el Estado sea indiferente, que no intervenga tanto en la licitación como en la anulación del vínculo matrimonial»
Bastiat creo que ha se ha explicado algo mejor. Gracias
Enero 4th, 2008 at 12:34
Siento contradecirte. Para la procreación no hay nada como la poligamia. Permite una división familiar del trabajo que facilita tener y criar a los niños. Mientras una mujer pare, las otras cambian pañales.
Es un hecho objetivo.
Enero 4th, 2008 at 15:03
Camarda Tersites Says:
Con la diferencia de que son necesarias varias mujeres, mientras que con la monogamia solo una.
Enero 5th, 2008 at 12:42
En el momento en que la jerarquía católica reclama un ordenamiento jurídico que beneficie a la familia tradicional sobre todas las demás está atacando las libertades ajenas
Niego que muchas de las cosas que denominais “familias” lo sean. Por loq ue la frase tuya carece de sentido.
Enero 5th, 2008 at 15:02
En la COPE decía un cura que el Gobierno y la izquierda (partidos, asociaciones, intelectuales) se arrogan el derecho a decir lo que es bueno o malo. Jódete! ¿Y ellos?. Estos “obispos” no han evolucionado, son los mismos que levantaban el brazo en los fusilamientos. No matar, uf, pero si no han hecho otra cosa desde la Inquisición!!!!. De todas formas como dijo una vez Rosa Díez: “Una asociación que tiene a un tipejo como Setien y no pasa nada sólo me produce asco”.
Pobres, como yo, cristianos de base. La jerarquía secuestro hace mucho los principios.
Enero 5th, 2008 at 17:00
Erasmo, tú y yo de cristianso de base… poco.
Cito de aquí (http://coradcor.com/cgi-bin/weblog_basic/index.php?p=36)
Pues no, señores, no. Ni ellos ni nosotros, todos laicos, somos la Iglesia de base. Cristo, que sin duda es la piedra principal del edificio, no edifica su Iglesia sobre el pueblo sino sobre Pedro y el resto de los apóstoles. La Escritura es clara. Somos “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo piedra angular el mismo Cristo Jesús” (Ef 2,20). La base de la Iglesia no somos los laicos. Son los apóstoles y, por consiguiente, sus sucesores. Y entre ellos, el mismo Señor señaló cuál es el “protos”, aquel cuyo nombre es cambiado para que signifique piedra o roca, dando a entender que sobre él, sobre su fe, sobre su ministerio, habrá de edificar toda la Iglesia: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16,19). Gráficamente la Iglesia vendría a ser una pirámide invertida en la que Cristo ocuparía el vértice de abajo, después Pedro, después el resto de los apóstoles, obispos, presbíteros, diáconos y el resto del pueblo de Dios.
Enero 5th, 2008 at 19:20
“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían” (Mateo 4:8-11).
Si el Diablo le ofreció a Cristo todos los gobiernos del mundo, es porque le pertenecen. ¡Todos los estados son demoníacos! He aquí el argumento en favor del anarquismo…
Y una prueba de que los obispos se condenarán, por haber caído en a tercera tentación.