La libertad: el ariete contra el muro

El 13 de agosto de 1961 las autoridades de la extinta República “Democrática” de Alemania iniciaron la construcción de un muro que separó a Berlin en dos mitades durante 28 años. La antigua capital alemana había sido el coladero por el que habían huido más de un millón de personas desde 1949. Sólo 12 años habían bastado a millones de alemanes para comprobar las “bondades” del llamado “paraíso de los trabajadores”. El Muro de Berlín se convirtió en la plasmación física del Telón de Acero que había denunciado Sir Winston Churchill en 1946, cuando muchos aún eran incapaces de vislumbrar la amenaza comunista para las democracias occidentales.

Durante los años 80, los EEUU forzaron (a veces de farol) a la URSS a una carrera armamentística que agotó más aún los recursos de una economía asfixiada, víctima de la burocracia y de la planificación central. Incapaz de mantener el pulso y con una población cada vez más descontenta, Gorbachov emprendió algunas reformas: la perestroika y la glasnost. La presión de la URSS sobre sus satélites europeos se relajó, ganando fuerza los movimientos reformistas.

El 2 de mayo de 1989 Hungría abrió su frontera con Austria, suponiendo la primera grieta en el Telón de Acero. El 4 de junio se celebraron elecciones en Polonia, ganando ampliamente el sindicato reconvertido a partido Solidaridad. En la RDA saltaron las alarmas. Erich Honecker es destituido, y sube al poder el “aperturista” Egon Krenz, luego juzgado y condenado por haber ordenado abrir fuego contra ciudadanos desarmados que intentaban cruzar el Muro.

Comienzan las manifestaciones en todo el pais, se suceden las dimisiones en la cúpula del régimen, y finalmente no queda más remedio que ordenar la apertura de los pasos fronterizos para la mañana del 10 de noviembre. Sin embargo, el deseo de libertad de los alemanes orientales los lanza contra el muro en la tarde-noche del día 9. No quieren esperar ni 12 horas más: quieren ya la libertad.

Leave a Reply