Liberales y socialistas
Reseña de prensa/ expansion.com
Se celebró en El Escorial otra vez el aquelarre liberal patrocinado por Expansión. Empleo intencionadamente la palabra aquelarre para seguir provocando a Rafael Termes ¡y eso que él está en el cielo!
Hablando de dos amigos vivos, de las sesiones que organizó Miguel Ángel Belloso ninguna tuvo tanto eco como la inaugural, porque allí defendió Miguel Sebastián que los liberales españoles están mejor representados en el PSOE que en el PP.
Yo rechazo las etiquetas y las aduanas, no expido certificados de pureza de sangre liberal, y me parece estupendo que todo el mundo profese el liberalismo. Ahora bien, la reivindicación de Sebastián ni es nueva ni es relevante.
No es nueva porque los socialistas tuvieron facetas liberales desde sus orígenes más remotos hasta, de hecho, la última vez que gobernaron en España: también en tiempos de Solchaga subrayaban que eran más liberales que la derecha, y en algunos aspectos era verdad.
Y no es relevante porque lo realmente notable que apuntó Sebastián fue que casi un 20 % de españoles, según el CIS, se declaran liberales: les presentaron esa alternativa frente a la derecha y la izquierda, y la escogieron. Como no hay ningún partido liberal en el Congreso, Sebastián se apresuró a apropiarse de ese quinto de la opinión pública como si dicha opinión debiera reflejarse obligatoria y puntualmente en el arco parlamentario. Hace ya más de doscientos años el marqués de Condorcet observó que había importantes complicaciones a la hora de transferir democráticamente a la política las preferencias sociales, pero según Miguel Sebastián los liberales o estamos a la derecha o estamos a la izquierda: no se le ocurrió pensar que quizá los encuestados esta vez habían sido sinceros, y en puridad no están representados políticamente por nadie.
El distinguido asesor aseguró que el presidente del Gobierno es liberal porque cree en la libertad y la igualdad. Ahora bien, la igualdad es generalizadamente interpretada no en el sentido liberal, de igualdad ante la ley, sino en el sentido intervencionista, de igualdad mediante la ley: el Estado “procustiano” nos hace iguales a la fuerza. Esto quiere decir que esa igualdad es contraria a la libertad. Así, afirmar que Zapatero cree en la libertad y en la igualdad es lo mismo que proclamar que cree en la libertad y no cree en ella. Con lo cual, Houston, tenemos un problema.
Poco antes, en Navacerrada, se presentó el mismo problema con otra sigla, porque muchos en el PP presumen de liberales, empezando por Aznar, pero también creen a la vez, como su odiado Zapatero, en la libertad y en la igualdad intervencionista, en el libre comercio y el Estado del Bienestar, en el gasto social y en regulaciones varias. Los jóvenes liberales allí reunidos escucharon estupefactos, por ejemplo, a Ana Pastor, y ¡no sabían si estaban en el Campus de FAES o en el de la Fundación Pablo Iglesias!
Ya en 1944 habló Hayek de “los socialistas de todos los partidos”. Quizá no es que los liberales estén representados en el PSOE: es que los socialistas están representados en el PP.
Carlos Rodríguez Braun
























Julio 26th, 2006 at 14:12
La dicotomía izquierda-derecha me parece tan inútil y supérflua como la de derecha-izquierda, si de lo que se trata es de poner etiquetas adecuadas para lo que se pretende. A mi me parece más acertada la dicotomía intervencionista-no intervencionista. Desde esa perspectiva no aprecio ninguna diferencia entre Gallardón y Maragall, por poner un ejemplo.
Enero 6th, 2007 at 13:15
Excelente artículo, me ha encantado.