Los padres educan y la escuela forma

Reseña de prensa / libertaddigital.com

Antonio Robles

Creo imprescindible el consenso educativo, pero si no se da, sigo creyendo imprescindible la existencia de la asignatura Educación para la ciudadanía. Las razones básicas ya las publiqué en El Mundo de Catalunya el pasado 11 de marzo de 2007. El presente artículo sólo pretende rebatir uno de los muchos argumentos que se están sosteniendo contra ella.

Hay un mito pedagógico que paradójicamente ha sido y es muy utilizado a la vez por el progresismo de izquierdas y por el clericalismo de derechas, que asegura lo siguiente: “Los padres educan y la escuela forma (instruye)”. Así de tajante se impone a pesar de que las evidencias empíricas nos aseguren que tal delimitación ni es cierta ni se da en la realidad. Pero pensémoslo. ¿Cuál es el fundamento para que sean los padres, y sólo los padres, los transmisores de valores a las nuevas generaciones?

No puede ser otro que el derecho natural. El Estado no le otorga tal derecho en exclusiva, la Constitución tampoco, tampoco existe consenso social que lo avale; por tanto, su “indiscutible” fundamento nace del derecho natural de los padres a educar en exclusiva a sus hijos.

Si esta hipótesis del derecho natural es cierta, ¿quiere decir entonces que sólo los padres pueden educar? ¿Quiere decir entonces que sólo los padres sabrán, podrán y querrán educar a sus hijos en la mejor dirección? ¿Cualquier valor que venga de los padres debe ser respetado? ¿También la prácticas autoritarias y machistas, la transmisión de la cultura sexual de la ablación, el abandono escolar o la incitación a la prostitución? (Pongo sal gorda para evitarles una enumeración exhaustiva e interminable.)

Como ven, por simple sentido común son difíciles de otorgar franquicias exclusivas a los padres.

Vaya por delante que no creo en el derecho natural; el derecho siempre es positivo, consensuado, apalabrado entre los hombres. Ni nace de Dios ni de la naturaleza, sino de la voluntad de los hombres. Y por lo mismo, tal fundamento es infundado o, lo que es lo mismo, todas esas preguntas, ociosas.

Ahora bien, el que no se apoye en un derecho indiscutible, no quiere decir que los padres carezcan de poderosas razones para exigir que la educación de sus hijos dependa de ellos. Y las hay, por lo que se haría difícil o imposible argumentar en contra de tales derechos, pero la cuestión es si en exclusiva, o en conjunción con otros elementos socializadores. Incluso si no fuera en exclusiva, habríamos de preguntarnos si la escuela tiene derecho a interferir o no en la educación que traen de su casa, y en qué medida.

Las evidencias nos dicen que no puede ser en exclusiva. Por dos razones fundamentales: primera, porque el Estado democrático de Derecho y el régimen constitucional que lo ampara impone leyes y normas cargadas de valores que hacen imposible la autarquía educativa de los padres. Ninguna familia vive aislada, sino en sociedad junto al resto de ciudadanos y todos deben remitirse a las reglas democráticas de juego que el sistema impone. Y, segundo, porque la realidad nunca se comporta así. Hemos visto en el pasado y comprobamos en el presente que además de la familia, el niño recibe influencias educativas del entorno sin que en ningún caso pueda cribarlas ni metabolizarlas conscientemente.

El filósofo José Antonio Marina, firme defensor de la asignatura, nos recuerda a menudo aquel adagio africano: “La educación de un niño depende de la tribu entera”. Piensen en ustedes mismos, ¿de verdad creen que han sido sólo los padres los que nos han educado? De pequeños (hace 40 años, ahora ya no) si un niño en el pueblo se comportaba incorrectamente, cualquier persona mayor le reñía y daba cuenta a sus padres de las tropelías del menor. ¿Y el maestro qué hacía? ¿Sólo formar? ¿Enseñar cualquier materia embozado en un profiláctico moral? ¿Cómo se puede hacer eso? Eran los propios padres quienes inducían a sus hijos al respeto del maestro y con la autoridad intacta, eran estos maestros quienes educaban a los niños en múltiples valores: a respetar las pertenencias del compañero de pupitre, a guardar las reglas en los juegos, a llegar puntual, a callar o intervenir según el caso, a no maltratar a los animales, a razonar y reflexionar el fundamento de nuestros actos, etc., etc., etc.

¿Eso no son valores? ¿Desde cuándo la escuela no ha enseñado valores? El problema no es si la escuela puede o no enseñar valores. Lo que aquí se está dilucidando es qué valores queremos que se impartan. Porque es evidente que los padres católicos no están en contra de que se impartan valores en la escuela, al contrario, pretenden que sus valores religiosos sean obligatorios y evaluables para todos los niños. Y es aquí donde se evidencia con mayor nitidez el equívoco del problema. Esta asignatura no debe ser ni una amenaza ni un salvoconducto a creencias religiosas o ideologías políticas particulares de cada cual. Por eso también debe impartirse a todos los niños independientemente de si estudian o no la asignatura de religión.

Posiblemente no habría lugar para la controversia si los contenidos de la asignatura fueran aceptados universalmente. Pero las evidencias morales amasadas por la costumbre y el tiempo no siempre son evidentes para toda la sociedad. Lo es, por ejemplo, el derecho a la vida, pero no el derecho a una muerte digna. Ese espacio de discrepancia es lógico en tiempos tan plurales y cambiantes como el nuestro, donde los nuevos valores aún batallan por hacerse un hueco en el consenso general. Para los primeros nunca habrá problema, para los segundos deberemos aplicar la reflexión ética: no se trataría de darlos cómo códigos, sino con espacios de reflexión.

12 Responses to “Los padres educan y la escuela forma”

  1. Rafa Says:

    No hay vuelta atrás, Libertad Digital ha condenado a Sanz y da “toques” al PP valenciano y balear:

    http://www.libertaddigital.com/index.php?action=desaopi&cpn=38762
    http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_38866.html
    http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_38940.html

    “Nacionalismos de reacción que rompen España” se titula el tercero ;-)

    …………..

    Me gusta el artículo pero Marina no es el único filósofo estrella que defiende la EpC

  2. Ian Curtis Says:

    Excelente artículo. Introduciendo, además, de rondón, el tema de la eutanasia.
    Van por el buen camino los Ciudadanos. Me gusta.

  3. A mí no me gusta Says:

    La asignatura es una idiotez que no va a servir más que para hacer perder aún más el tiempo. Y claro que el maestro educa, pero de manera NATURAL, sobre la marcha, no con un didactismo estúpido y ñoño. En cuanto a determinados valores como la eutanasia, me vas a permitir que discrepe y, desde luego, si de mi dependiera y si me surge en alguna ocasión, yo objetaré de facilitar la muerte a alguien. Creo en Dios ¿se me permite? y no voy a participar yo en ayudar a nadie a morir, otra cosa sería el no mantenerle con vida de manera dolosa y artificial.
    Esta asignatura si cae en manos de retro-revolucionarios puede ser una chuscada y siempre una pérdida de tiempo, necesario e inexistente, debido a la sobrecarga escolar, para algo tan elemental como hacer cuentas y dictados en los primeros y medios cursos de primaria, me imagino que en instituto ocurrirá otro tanto. Que van a salir los chicos que ni medir una puerta van a saber ¿En qué diantres van a poder trabajar, entoces estos “ciudadanos”?

  4. acraciacosmopolita Says:

    Qué eduq d ela Vega.

    acraciacosmopolita

  5. acraciacosmopolita Says:

    De todos modos, tngo mis serias dudas k la crianza sea como tiene q ser

  6. acraciacosmopolita Says:

    black & White

    kantor-blog.blogspot.com

  7. ataxiacosmopolita Says:

    http://www.acracia-acraciacosmopolita.blogspot.com

  8. attarxciaqcosmopolita Says:

    -acraciacosmopolita

  9. liberal 2012 Says:

    Hay padres que enseñan a sus hijos que ahorcar a este gay es bueno y necesario http://www.clarin.com/diario/2007/02/20/um/thumb/ejecutado_tapa.jpg prefiero que en el cole le enseñen que no lo es. Estoy con la Izquierda Liberal y Laicista de Robles por la Educación de la Ciudadanía. Muy necesaria. Cierto que el texto de Marina, apoyado por el principal sindicato de profesores católicos, debería ser respetado, pues parece que otros textos tienen un desviacionismo “progre”. Contra los clérigos de todas las Iglesias y partidos/sectas!! Por una enseñanza fuerte del derecho (humano) consustancial a nuestros valores occidentales de respeto a la mujer… a lo Sarkozy.

    “Ir en contra de esta asignatura es ir en contra de la enseñanza de los derechos humanos”

    José Antonio Marina

  10. Javi Says:

    “A mi no me gusta”, yo le pregunto:

    - ¿Debe dejarse de dar Química para evitar que un alumno aprenda el innoble arte de la fabricación de explosivos?

    - ¿Suspendemos la enseñanza de la Historia para evitar que siga siendo un recurso del nacionalismo periférico excluyente en su camino de formación de nacionalistas?

    - ¿Y la Educación Física? ¿No se está enseñando de esa forma a posibles terroristas del futuro a correr delante de la Policía o a evitar obstáculos hábilmente (y así darse a la fuga igualmente?.

    Cualquier cosa puede ser peligrosa; sólo depende de quién sea el sujeto que la maneje, ciertamente. Dirigir un Estado puede ser fenomenal…pero el nuestro está en manos de Zapatero. ¿Acabamos con España o no le votamos?. Opto por lo segundo. Y lo mismo para Educación para la Ciudadanía; ¿la suprimimos o utilizamos la Alta Inspección Educativa para evitar desmanes o impedir que determinadas editoriales saquen a la venta unos manuales de la asignatura de dudoso gusto?. Pues eso.

  11. Ian Curtis Says:

    yo objetaré de facilitar la muerte a alguien
    Bien, haz lo que quieras. Nadie te obliga.

    Creo en Dios ¿se me permite?
    Por supuesto, pero no pretendas imponérnoslo a los que no creemos o ni nos va ni nos viene.

    Esta asignatura si cae en manos de retro-revolucionarios puede ser una chuscada y siempre una pérdida de tiempo
    Tú te has mirado el temario?

    Que van a salir los chicos que ni medir una puerta van a saber
    Claro, oye, ahora salen todos hechos unos Kierkegaard a los 12 años, pero en cuente se les enseñe la asignatura de marras, ni la tabla del dos se van a saber.
    Un análisis muy riguroso.

  12. El Destino del Iscariote » Blog Archive » Anarcoliberalismo para todos Says:

    [...] vez que se admite esto, es muy divertido ver cómo en la casa de enfrente se tiran (con mucha educación, o amenazando con un par de guantás, que de todo hay) los trastos a la cabeza sus corrientes [...]

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