Manifiesto de Juventudes Liberales

Fue aquí en el país que nos ha tocado nacer o hemos elegido vivir donde germinó el término liberal, aplicado a un movimiento político. Ese movimiento universal conocido por “los liberales”, que hunde sus raíces en el tiempo, es el nuestro, y por lo tanto al que consagraremos nuestro compromiso político y humano.

Aquí y ahora, queremos, mirando al futuro, reivindicar la tradición liberal española, en la que destacan como faros luminosos la Escuela de Salamanca, que pone las bases teóricas del sistema de libre competencia ya en el S. XVI y la Constitución liberal de Cádiz de 1812. Cádiz y Salamanca son parte fundamental de la Historia del liberalismo universal. Pero el liberalismo español no puede quedar relegado a las páginas de historia. El liberalismo español debe volver a ocupar el espacio que merece.

Esa es nuestra meta y la razón de ser de nuestra organización. Queremos y pretendemos que en los campus universitarios y las calles de nuestras ciudades y pueblos vuelva a palpitar el liberalismo con la misma intensidad y beligerancia que antaño se enfrentó a los privilegios y el absolutismo del Rey y de la nobleza aristocrática.

Hoy como entonces la razón de ser del liberalismo esta sustentada en la lucha contra los nuevos privilegios que fomentan el proteccionismo y la obsesión por el control social del individuo, unidos a los amenazantes peligros que para su libertad e integridad representan la desbordada mitología irracional del nacionalismo y del fundamentalismo religioso.

Por ello, aquí y ahora reivindicamos los valores y las esencias del liberalismo, esto es:

· La limitación al máximo del poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil, incluyendo la limitación constitucional de impuestos, que deben ser muy reducidos.

· La propiedad privada, por representar la materialización de la libertad individual en su forma más primordial.

· La defensa del sistema de libre competencia.

· La libertad de comercio mediante la abolición del proteccionismo internacional (aranceles y subvenciones).

· La libre circulación de personas, capitales y bienes.

· La libertad de expresión.

· El Estado de Derecho.

· La limitación del poder del Gobierno, incluyendo la limitación de mandatos.

· El control del gasto público.

· El establecimiento de un sistema estricto de separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).

· La profundización en la democracia salvaguardando los derechos de las minorías.

· La separación e independencia entre el Estado y la Iglesia.

· La supremacía del poder civil sobre el militar, incluyendo la abolición del código penal militar y la progresiva reducción de los gastos militares.

· La garantía de no discriminación en base al color de la piel, raza, sexo, orientación sexual o religión.

· El establecimiento de un orden mundial basado en la paz, la democracia y en el libre comercio voluntario, entre todos los individuos de la Tierra.

Nosotros, jóvenes liberales, queremos con el presente manifiesto dejar constancia de nuestro compromiso con estos principios liberales dando fe a su vez de nuestra determinación política y personal para afrontar los numerosos retos que al liberalismo se le presentan, como son:

· La excesiva concentración de poder en manos de los estados y sus aliados de los “oligopolios mercantilistas” en definitiva de todos aquellos que recelan del libre mercado y fundamentan su poder y riqueza en el proteccionismo estatal.

· La “ideología” profundamente intervencionista de la gran mayoría de políticos y gobernantes de Europa y EEUU que mediante políticas proteccionistas condenan a los países del Tercer Mundo a la pobreza perpetua.

· Los nefastos resultados que esa política intervencionista y mercantilista recelosa de la libre competencia tiene sobre el precio y la calidad de la vivienda y otros productos básicos para los ciudadanos corrientes como son los medicamentos sin receta, los carburantes, la electricidad, el teléfono, el transporte y los productos básicos de alimentación.

· La escasa confianza que los políticos y la mayoría de los lideres de opinión tienen en las capacidades de la sociedad civil, a la que consideran incapaz y menor de edad para suministrarse y garantizarse, en su caso, la prestación de servicios básicos como son los de sanidad, educación y previsión social.

· La escasa imaginación de la “vieja” clase política que les lleva a obviar multitud de alternativas en las que el interés y “amor propio” de la comunidad puede garantizar una mayor calidad en la gestión directa de determinados servicios, (bibliotecas, parques, asistencia social, etc.) que el del ineficaz, caótico y despilfarrador aparato estatal.

· Las intolerables limitaciones y restricciones legales que los políticos imponen a la libertad de movimientos de millones de personas pacíficas que quieren trabajar y generar riqueza en los países del “primer mundo” mientras por el contrario muestran una “generosidad procesal” espantosa con aquellos que ejecutan la violencia y el crimen contra los indefensos ciudadanos pacíficos.

· La cada día mayor burocracia y reglamentarismo asfixiante, que ahoga las mejores iniciativas y proyectos, mientras aumentan la contratación de miles de burócratas sin cometido racionalmente justificado más que en el mezquino esquema del voraz Leviatán estatal.

· La debilidad del Estado allí donde precisamente debe ser más fuerte: la administración de Justicia. A esto se le une el cada día mayor control que el poder político ejerce sobre el judicial, lo que supone de hecho la liquidación del Estado democrático de Derecho.

· La sustitución gradual del sistema democrático por un sistema partitocrático donde unos entes cerrados (no por entero democráticos) se reparten porciones del Estado, convirtiendo a los ciudadanos en súbditos.

Con determinación y vitalidad vigorosa invitamos a todos los jóvenes españoles de espíritu liberal a afrontar juntos estos retos, como mejor expresión de la defensa radical de los principios liberales antes enunciados, y por lo tanto a colaborar con nosotros en la causa común de la libertad.