Otro ángulo del debate inmigratorio

Reseña de prensa/ Mundo hispanico 

Arnold Schwarzenegger, durante una serie de reuniones municipales la semana pasada, puso el dedo en una faceta desagradable, pero innegable, del debate sobre inmigración, y fue enérgicamente criticado por locutores de programas de radio y comentaristas de derecha en Internet, que no pueden aceptar la verdad.

Schwarzenegger advierte que estamos ingresando en un “área peligrosa”. Piensa que no debemos echar la culpa a los que desean venir a los Estados Unidos, sino más bien al gobierno federal, que “no está salvaguardando nuestras fronteras”. En una entrevista con la junta editorial del San Diego Union-Tribune antes de las reuniones municipales, Schwarzenegger afirmó que la inmigración ilegal es “una herida auto-infligida”. Schwarzenegger apoya una reforma integral que incluya, salvaguardar las fronteras, trabajadores invitados y la legalización de los inmigrantes indocumentados.

Schwarzenegger expresó al periódico que él cree en la redención y piensa que el pueblo estadounidense también lo hace. Les “gusta ver que uno ha hecho cosas para (compensar) los errores que cometió —porque todos cometemos errores”, dijo. Por sobre todo, el gobernador desea elevar el tenor de lo que se ha convertido en un desagradable debate público y que este se conduzca “en una forma civilizada sin prejuicios y sin odios”.
Más tarde, tras encontrarse con airados electores que gritaron eslogans como “detengan la invasión”, Schwarzenegger dijo a los reporteros que en ese encuentro fue “la primera vez que vi la intensidad real del prejuicio”.

Fue la palabra “prejuicio” la que disparó a los críticos. Cómo se atreve el gobernador a usar un lenguaje tan cargado para describir a esa buena gente que se opone a la inmigración ilegal, rugieron.
El candidato republicano para vicegobernador, Tom McClintock, senador del estado de Calfornia, incluso llamó a Schwarzenegger para que se desdijera de su declaración. “El gobernador dijo algo que no quiso decir”, dijo McClintock en un programa radial, “y me gustaría que él lo expresara”.

Estén en la realidad. El prejuicio —y sus primos, el racismo y la xenofobia— son parte intrínseca del debate de la inmigración, como lo han sido en todos los debates inmigratorios desde la Ley de la Exclusión China de 1882. Cuando se niega este hecho, siempre pido a la gente que señale el momento de la historia de los Estados Unidos en que esta gran nación superó la tendencia a que el debate se concentrara en grupos específicos de la población. Nunca pueden hacerlo, porque nunca ocurrió.
El prejuicio reina aun entre nosotros. ¿Y quiénes cree el gobernador que están recibiendo sus efectos? ¿Quiénes cree usted, amigo?
Schwarzenegger expresó a la junta editorial que los californianos están “cometiendo un gran error” si concentran su ira en “México o los mexicanos o los latinos o quienquiera que venga del Sur”.

Esa es la tendencia. Para los inseguros e intolerantes, las quejas son siempre sobre cómo los inmigrantes latinos —legales o ilegales— están cambiando el panorama cultural. Muchos estadounidenses están dispuestos a ir a la guerra por la inconveniencia de haber marcado el “1” para inglés en Nebraska, o de ver carteles en español en Nevada, o ver restaurantes brasileños que surgen en áreas antes desiertas de centros de Nueva Jersey.

Los guerreros de la cultura incluyen al lector que me envía mensajes electrónicos racistas bajo el nombre de “No Más Mexicanos”. Por lo menos es honesto. No presenta esta pantalla de humo sobre su preocupación acerca de lo que es legal o ilegal. Dice en detalle lo que quiere —una nación con “no más mexicanos”. Aprecio su mensaje directo. En realidad, si este tipo estuviera de pie frente a mí, levantaría su capucha y le daría palmaditas en la cabeza.Arnold conoce el guión. ¿Y cómo no, con su experiencia de la vida?
Por ser él mismo inmigrante, Schwarzenegger sin duda conoce todo el asunto del nativismo y la discriminación. No le sorprendería que, en una reciente encuesta del Pew Hispanic Center, el 54 por ciento de los hispanos opinara que el debate sobre la reforma inmigratoria ha empeorado la discriminación que sufren. Sólo el 15 por ciento dijo que el debate no tuvo efecto alguno.

El gobernador es alguien que durante las elecciones que lo llevaron a ocupar su cargo, sufrió la burla de su adversario —el gobernador Gray Davis— por la forma en que pronunciaba la palabra California. Y también es alguien que, como gobernador, sacó a la luz y condenó las amenazas de muerte enviadas al vicegobernador Cruz Bustamante, uno de los funcionarios latinos más prominentes del estado.
Cuando Schwarzenegger dice que el actual debate inmigratorio cuenta con la habitual dosis de “prejuicio”, está poniendo justo el dedo en la llaga. Está diciendo la verdad. Y tal como expresa el dicho, duele.

RUBEN NAVARRETTE JR.

2 Responses to “Otro ángulo del debate inmigratorio”

  1. naixin Says:

    ¿Si yo me manifestase en contra de las familias con diez hijos, contra quién estaría manifestando un prejuicio? Los US pueden acabar teniendo 500M de habitantes para mediados de este siglo y eso se va notando ya en la disponibilidad de ciertos servicios y recursos.

    Si molesta que se hable de hospitales o escuelas quebradas, cerradas, piensen en los acuíferos o en el agua potable. Los americanos tienen todo el derecho del mundo a plantear el conflicto de intereses a sus representantes.

    Por otra parte, el control de fronteras es una necesidad en tiempos de guerra. ¿Que da lo mismo también? ¿Que no merece la pena intentarlo?

  2. Guille Says:

    Me recuerda a Reagan, que en los inicios de su carrera politica decia cosas incomodas para sus propios partidarios.

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