Pinochetada made in Spain

Por orden de Rodríguez Galindo, Lasa y Zabala fueron secuestrados en la calle Tonneliers, de Bayona, Francia, a las 0:30 horas del 16 de octubre de 1983, y llevados a la La Cumbre, villa en el Alto de Aldapeta, San Sebastián. Dorado y Bayo los interrogaron y torturaron, en presencia frecuente de Ángel Vaquero, capitán de la Guardia Civil, y esporádica del dirigente socialista Elgorriaga (también excarcelado por problemas de salud después de cumplir un solo año de los 75 a los que fue condenado)) y Rodríguez Galindo.

Los hombres del General Rodríguez Galindo trasladaron a José Antonio Lasa Aróstegui y a José Ignacio Zabala Artano, atados y amordazados, y con los ojos vendados, a la Foya de Coves, término municipal de Busot, Alicante, acceso por un camino de tierra que partía de la carretera local A-182 (Busot-Aguas de Busot), km 12,100, por el que circularon unos 15 kilómetros, después abandonaron los coches y se introdujeron andando por la zona de monte unos 200 m. Allí, con una pistola Browning, hicieron un disparo a José Antonio Lasa en la cabeza, y dos a José Ignacio Zabala, también en la cabeza, lo que les causó la muerte inmediata. Después arrojaron los cuerpos, sin ropa, y aún amordazados y con vendas, a una fosa que habían preparado, de unos 180 cm de largo, por 80 de ancho y 90 de profundidad, y los cubrieron con tierra y con más de 50 kilos de cal viva”.

La banda de Interior había comenzado secuestrando a un inocente anciano llamado Segundo Marey, sin ninguna vinculación con ETA, al que mantuvieron secuestrado al más puro estilo Pinochet (el miserable dictador amigo de la “liberal” Margaret Thatcher) con la cabeza tapada con una capucha, que le alzaban sólo para que comiera durante largos días. El anciano Marey pasaba el día sentado en una especie de tabla o poyete. Esa situación provocó en él un “estreñimiento rebelde”, hundimiento de la resistencia física, debilitamiento de la masa muscular, pérdida de siete kilos de peso y una reacción de terror con neurosis que le hacía desear la muerte. Además, bronquitis crónica, descarga de la bomba lacrimógena, conjuntivitis, cardenales, escoriaciones y sabañones.

Algunos de los condenados por semejante atrocidad (el exministro Barrionuevo incluido) mantienen una preocupante influencia (además del carnet del PSOE) sobre ZP, y ahora han presionado para excarcelar al General Rodríguez Galindo, alegando sus problemas de salud. Al más puro estilo de la defensa de Pinochet.

La directora general de prisiones, Mercedes Gallizo y el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero han abierto su celda.

Pinochetada progre. Made in Spain.

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