Primero de mayo

La situación de los obreros ha cambiado radicalmente desde aquel primero de mayo de 1886. La imagen del animal alienado y embrutecido que conformaba la “famélica legión” ya no puede describir la situación de los trabajadores en los países desarrollados. La alimentación ya no es un problema, y el acceso a la educación y la sanidad es incomparable con la de hace tres o cuatro generaciones.
Desgraciadamente este progreso no ha sido igual en todo el mundo. Se ha restringido a los países que respetaron la propiedad privada, la seguridad jurídica y la libertad económica. Los Estados Unidos de América, la Europa Atlántica, y después la mediterránea fueron los primeros países cuyos obreros escaparon de la pobreza. La expansión del capitalismo global está permitiendo que en áreas cada vez mayores del planeta la situación de los trabajadores mejores. Japón y buena parte del sureste asiático han logrado en pocas décadas un avance espectacular. La aceptación de las instituciones capitalistas está reduciendo la pobreza absoluta a rápidamente en China y la India. En un día dedicado a homenajear la lucha de los obreros, Juventudes Liberales renueva su compromiso en la defensa de su libertad y de su propiedad.
En estos momentos uno de los mayores atentados contra los derechos de los trabajadores consiste en el establecimiento de fronteras que limitan sus movimientos. Los conservadores reclaman la intervención estatal contra la libre inmigración para preservar las tradiciones, la religión y la identidad nacional. Los izquierdistas, paradójicamente, expulsan a los inmigrantes bajo el pretexto de salvar un sistema presuntamente basado en la solidaridad. Sólo podemos condenar la actitud de UGT y CC.OO. por su brutal ataque contra los derechos de los trabajadores rumanos y búlgaros.
Las viejas oligarquías industriales y terratenientes de siempre conspiran para mantener cautivo el mercado europeo, y obligar a los trabajadores a comprar sus productos a precios más elevados. La libertad de comercio supondrá un alivio para quienes disponen de una mejor renta, al reducirse el coste de los alimentos y textiles.
El sistema de privilegios gremiales impide que muchas personas puedan ejercer libremente su oficio. Las licencias de taxi, las tarjetas de transporte o los permisos para establecer farmacias suponen una barrera infranqueable para muchas personas, condenadas al paro o forzadas a mantener una relación laboral con un titular del permiso.
Son todavía muchas las libertades que deben recuperar la clase obrera, sometida a la tutela paternalista de un Estado vendido a los intereses de los grupos de presión más poderosos. Y que les somete a un expolio fiscal del que no pueden escapar. También cargamos con unos sindicatos burocratizados, muy vinculados al poder político y que han demostrado su desprecio hacia los trabajadores extranjeros.
























Mayo 3rd, 2007 at 22:20
- He leído con atención el artículo y después de varios días pensando sobre él, no he podido sino aceptar el hecho de que no entiendo la razón que os ha llevado a colgar, junto con el texto, la fotografía de Lech Walesa. Seguramente es una artimaña con la que queréis demostrar vuestras preferencias dentro del mundo sindical, apostando por un antisindicalista por así decir: un hombre que representa todo lo contrario a lo que significan los sindicatos confesionales izquierdistas. Pero no estoy muy seguro. Porque ya en las primeras líneas aparece lo que a mi juicio supone una contradicción con vuestro ideario más profundo: “La situación de los obreros ha cambiado radicalmente desde aquel primero de mayo de 1886. La imagen del animal alienado y embrutecido que conformaba la “famélica legión” ya no puede describir la situación de los trabajadores en los países desarrollados. La alimentación ya no es un problema, y el acceso a la educación y la sanidad es incomparable con la de hace tres o cuatro generaciones”. En fin, ¿eso os supone una satisfacción o no? La mejora de los niveles de vida y el acceso tanto a educación como a sanidad (en virtud de fomento público en su mayor parte) ¿es, a vuestro juicio una conquista o una intromisión injustificada en la libertad individual?
Me parece claro que una vez expuesto en forma de pregunta este problema ideológico os mantendréis dentro del a ortodoxia que ya se adivina más adelante: “La expansión del capitalismo global está permitiendo que en áreas cada vez mayores del planeta la situación de los trabajadores mejores”. Y estoy de acuerdo. Pero esta nueva forma favorable de producción para el tercer mundo supone una mejora cuyo efecto secundario es la pérdida de derechos sociales del trabajador (y sé que esto me los rebatiréis con furia) como el salario mínimo, el control del despido, etc. Los sindicatos son animales burócratas, practican el clientelismo y ponen en duda la honorabilidad de sus dirigentes casi a diario. Pero sospecho que si desaparecieran o si, al menos, cedieran en su presión (algunas veces la quisiera algo más dura) nuestra sociedad sería lo más cercano a una gran urbe mafiosa con nulo control de nuestras vidas. Porque vosotros (como hombres de fe) partís de la premisa de que el trabajador y el empresario se contratan en régimen de igualdad; o sea, que son libres de acordar las condiciones laborales que les vengan en gana. Es un planteamiento falso ya que no creo yo que Botín y yo partamos de la misma línea de salida ni que montemos en el mismo medio de transporte. La mejora en la vida de los trabajadores desde 1886 se debe no a vuestras ansias antiintervencionistas, sino, al contrario, a la capacidad de acción política y sindical de los trabajadores de esa época. Vosotros seríais el malo dickensiano.
Mayo 4th, 2007 at 8:52
No lo creo así.Los empresarios compiten para llevarse a los trabajadores, y se ven obligados a pagar más que el salario mínimo, y a tratar de ofrecer mejores condiciones de trabajo. Tanto es así que sectores enteros están desapareciendo porque sus empresarios no son capaces de ofrecer las mismas condiciones que los demás. Para contratarte Botín tendrá que pagarte más que tu actual empleador, y siempre podrás cambiar de banco o de sector.
Lo que tú llamas derechos sociales no son creados por las leyes, y no los pueden hacer cumplir los policías. Son el resultado de la mejora de la productividad del trabajo. Prueba a elevar el salario mínimo a 4.000 euros, y a conceder vacaciones de 6 meses, a ver lo que pasaría en España. Verías lo que ocurre cuando se legisla en contra de lo posible, de las leyes del mercado.
Mayo 4th, 2007 at 9:55
- Yo no digo que se legisle contra las leyes del mercado, pero no son éstas las responsables de la mejora de vida de los trabajadores en exclusiva. Existe un movimiento sindical de reivindicación desde el siglo XIX que viene luchando por dicha mejora. Lo que yo digo es que la Globalización efectivamente será positiva en la medida en que va a permitir que muchos hombres y mujeres de países tercermundistas puedan acceder a un trabajo y un salario. Lo que yo no acabo de ver claro es que la ausencia de derechos laborales en esos países (y por contagio, en éste) sea la mejor manera de garantizar una vida digna a los trabajadores. Vamos, que temo que voy a vivir peor de lo que vivieron mis padres (economicamente) y eso como que no mola.
Mayo 15th, 2007 at 0:51
¿que desean inimigracion libre? España se convertiria en una pais islamico en menos de 2 años, ya que hay millones de africanos que desean venir aqui. Lo que pasa es que ustedes desean mano de obra barata. me pregunto que gran emperesa o empresas estan detras de este movimiento. comunismo y liberalismo….la misma m*****.