Rajoy pierde los papeles y compara a Ciutadans con el partido GIL

No es la primera vez, pero quizá sea la última. El líder de la derecha, esa derecha ultraconservadora y nada plural (nada europea) que vota en bloque contra la libertad de investigación científica, se ha permitido la arrogante extravagancia de comparar a Ciutadans con el “partido de Gil”. La comparación no solo es odiosa es miserable. Otra de esas gracietas bravuconas –de señorito- que todavía afean más el cuerpo plegado de la derecha española.

En todo caso, ¿quién se parece más al GIL?

4 Responses to “Rajoy pierde los papeles y compara a Ciutadans con el partido GIL”

  1. Iván Moreno Says:

    Hombre… me parece que prejuzgas muy rápido. Rajoy únicamente quiso dar a entender que todavía es pronto para valorar la posiblidad futura del avance de Ciutadans. Esa era la pregunta. No comparó ideologías. Simplemente comparó la aparición de diversos partidos, como rechazo a una situación determinada, y que más t arde no necesariamente llegaron a algo. Es más, concluyó diciendo que es muy difícil opinar sobre una organización que acaba de nacer “y que todavía no tiene fijado criterio claro”.

    Decir que lo compara con el GIL, como si estuviera comparando ideologías, es sacar las cosas de quicio.

    Pero bueno… cada uno que saque las conclusiones que quiera.

    Un saludo

  2. Piricuate Says:

    No se cuáles han sido las palabras exactas de Rajoy, pero lo que si es cierto es que tanto CdC como en su día el GIL, nacen de situaciones difíciles o en épocas de crisis, donde los sectors que las padecen son más propensos a dar su voto a éstos nuevos partidos.

    El GIL obtuvo votos a mediados de los 90, en medio de una crisis económica en España ¿Dónde? Pues en la parte que más sufrió la crisis: Andalucía, y dentro de la misma, en las zonas más pobres: el campo de Gibraltar (30% de paro en aquellos tiempos). Prometió sobre todo prosperidad económica.

    Ahora, CdC, bajo un nacionalismo desatado en Cataluña, nace con la promesa de edulcorar dicho nacionalismo…

  3. JSM Says:

    Por una vez coincido con Federico Jiménez Losantos al calificar de miserable la comparación de Rajoy:

    comparar… la iniciativa política más limpia y decente de estos últimos veinticinco años de régimen constitucional, que es la de Ciudadanos de Cataluña, con los pseudopartidos o partidas bandoleras de Mario Conde o de Jesús Gil… Es una comparación resueltamente miserable, impropia de la trayectoria de Rajoy, si bien muy adecuada a un partido que encomienda su futuro a Arenas, Piqué y Gallardón.

    http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_34211.html

  4. El Capitán Trueno Says:

    CRETINISMO POLÍTICO

    Quería hoy referirme al descomunal descalabro electoral de Montilla y su PSC, pero unas declaraciones alucinantes de Mariano Rajoy me lo impiden. El hasta ahora prudente y sabio líder del PP, al parecer rehén de los neocedistas -ya saben, aquella infeliz y fracasada alianza de taifas regionales localistas e insolidarias unidas por el clericalismo católico que atendía al nombre de Confederación Española de Derechas Autónomas- y azuzado por el exfranquista y neodemócrata Fraga Iribarne según cuenta Lucía Méndez hoy en El Mundo, arremetió de nuevo contra C’s.

    Y el estilo no fue rajoyista sino zapateril, no criticando ideológicamente al neonato partido sino recurriendo a la descalificación y al insulto. Porque decir que el fenómeno de Ciudadanos es similar a las experiencias fracasadas de Conde y de Gil no sólo es acusar de extrema derecha al partido ciudadanista, sino cometer la infamia de asociarlo al encubrimiento bajo el manto de un partido de grandes delincuentes financieros.

    Rajoy ignora el combate minoritario pero valiente desde hace 25 años de ciudadanos catalanes contra la dictadura monolingüista del nacionalismo, ignora la traición del PSOE a sus votantes progresistas pero no nacionalistas sino igualitarios y solidarios, ignora el manifiesto de los intelectuales catalanes por la regeneración política, ignora el movimiento ciudadano de base e irresistible que pide listas abiertas, transparencia, libertades, políticas para las personas y no para las naciones, que rechaza el racismo, la xenofobia, la discriminación y el privilegio, que recluye los sentimientos nacionales y religiosos en la intimidad de su alcoba, en definitiva, que pide Libertad, Igualdad y Solidaridad.

    Tenemos la desgracia de aguantar como Jefe de gobierno a un bobo solemne, pero parece que tendremos que soportar como Jefe de la oposición a un cretino solemne.

    ¡Qué país, Miquelarena!, que decía en sus buenos tiempos Forges. Esta es la prueba irrefutable de que en España, no sólo en Cataluña, es más necesario que nunca el tercer partido.

    Salud, ciudadanos.

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