Reseñas de prensa / Ultima Hora
Por Carlos Tarrazona
Hace algunas semanas su periódico publicó una carta de Bernat Vidal Arbona en la cual se dudaba de si los EEUU son un pais democrático, aludiendo paradójicamente a criterios de la ONU, cuya mayoría de estados miembro son dictaduras, o cuando menos, democracias más que titubeantes.
En los EEUU la representación institucional no se limita al Congreso y al gabinete, sino a los parlamentos estatales, a los condados y a los ayuntamientos, donde hay gran diversidad política. Además, la disciplina de voto no existe, debiendo el presidente torear con cierta frecuencia con oposición en su propio partido.
El partido republicano no es la ultraderecha, es un partido democristiano. Y el demócrata, es un partido socialdemócrata, rayando en lo socialista. Menos clichés y más leerse los programas sobre sanidad, educación o seguridad social, por ejemplo.
Una democracia puede seguir un sistema mayoritario o proporcional. Pero incluso en un sistema proporcional hay aberraciones estadísticas: un escaño en el Pais Vasco cuesta unos 80.000 votos, por 200.000 en Madrid. Lo importante es que el sistema sea conocido y aceptado por todas las partes antes de las elecciones, y tal es el caso de EEUU. Su sistema electoral viene definido en la Constitución, pero como estado federal que es, cada parlamento estatal tiene libertad para decidir cómo se asignan los votos electorales del estado.
En los EEUU son los tribunales ordinarios los responsables de dirimir en conflictos electorales; luego, los tribunales supremos de cada estado; y finalmente el tribunal supremo federal. No existen tribunales de excepción como en España.
¿Cómo puede decirse que en Europa hace tiempo que hemos dejado atrás ideologías ultraconsevadoras y obsoletas? El muro de Berlín fue derribado hace sólo 15 años. Hace 60, el nazismo aún guerreaba en todo el continente. Y hace menos de 100 años casi toda Europa estaba regida por monarquías absolutas. En EEUU llevan más de 200 años de ininterrumpida democracia. Se necesita mucho cinismo para, desde esta Europa, acusar de antidemocráticos a los EEUU.
Terminaré citando el “inexplicado fenómeno de la astronomía moderna” de Tom Wolfe: “el de la tenebrosa noche del fascismo cerniéndose siempre sobre los Estados Unidos, pero tomando tierra únicamente en Europa”. Tal vez el señor Vidal Arbona debería leer más a Wolfe, y ver menos a Michael Moore.























