Viviendas para ricos

La izquierda siempre ha tratado de justificar la intervención estatal con el argumento de la justicia social. No tiene en cuenta que los mecanismos de redistribución acaban siendo secuestrados por los grupos de interés con mayor poder político.
Una muestra de ello es la política de viviendas que impulsará la Generalitat de Catalunya, según publica hoy el diario El Mundo. En lugar de extremar las medidas para favorecer el acceso a la vivienda de los marginados y las clases bajas, el gobierno socialista se dirigirá a los ricos. Resulta más rentable tejer la red clientelar entre las clases medias y altas que atender las demandas de ciudadanos sin influencia social, y en muchos casos, sin derecho a voto.
Podrán acceder a las viviendas protegidos quienes ganen hasta 40.000 euros anuales, y el precio máximo de la compra estará en 300.000 euros. Montilla está estudiando la posibilidad de ofrecer créditos preferencias a quienes no sobrepases los 27.000 euros de ingresos al año.
Los socialistas catalanes se han plegado a las exigencias de la CEOE y de APCE, la patronal de las grandes constructoras. Habida cuenta de las relaciones existentes entre la política y los negocios inmobiliarios, será muy conveniente que la opinión pública esté vigilante. La industria del ladrillo se llevará dinero de los contribuyentes. ¿A cambio de qué?























